2.8.07

La "cuestión" María Valtorta, el Indice y la verdad

Leí las obras de María Valtorta hace tiempo, me gustaron mucho, me hicieron profundizar en la fe y en la relación con el Señor; las usé como material de oración. Las conocí a través de un sacerdote pasionista, profesor universitario de sagrada escritura, de gran prestigio.
Más tarde he sabido de la gran controversia suscitada por esas obras, y cómo hoy son a pesar del tiempo transcurrido objeto de contradicción.
La emisora EWTN en 2002 emitió una nota que reproducía en esencia todas las objeciones acumuladas en el pasado, sobre todo que la obra de la Valtorta había sido colocada en el índice de libros prohibidos, de hecho fue la última obra colocada en ese índice, antes de la supresión dictada por Pablo VI.
La historia de la colocación en el índice es deplorable y revela cómo pueden enredarse las cosas del peor modo.
Eran los padres servitas los encargados de custodiar las obras de María Valtorta, primero pasaron a máquina los manuscritos y luego los compilaron ordenadamente. Dos padres servitas llevaron los textos a la Santa Sede, obtuvieron un visto bueno privado del Papa Pío XII que leyó algunas partes. Pero la obra no gustó a dos responsables del Santo Oficio; no sabemos porqué, quizá por lo mismo que las revelaciones de Santa Brígida no gustaron al principal teólogo de su época, Jean Gerson, porque se entendían como una competencia a la sagrada escritura, como que la gente dejaría de leer el evangelio y se pondría a leer esas obras revelatorias, que dicen lo mismo que el evangelio, pero que no son literalmente el evangelio. Este criterio de Gerson, que intentó la condena de santa Brígida por el concilio de Constanza en el siglo XV, sin lograrlo, ha permanecido en lo sustancial hasta hoy, y era igual de fuerte en aquellos años cuarenta del ya pasado siglo que venimos comentando.
Todo el suceso de la inclusion en el índice parece estar gobernado por este problema; como los padres servitas habían tenido esas buenas palabras del Papa, aunque sin estar escritas, hicieron una primera publicación sin nihil obstat, luego cuando se pretendió la aprobación del Santo Oficio, llegó la negativa, ese paso que se había dado, publicar sin nihil obstat fue decisivo para la condena; entre los viejos criterios teológicos y los canonistas la cosa quedó sentenciada, el santo oficio, o mejor, funcionarios de segundo orden, sentenciaron, y luego sus informes llegaron al nuevo Papa Juan XXIII que no hizo otra cosa sino dar su visto bueno, pero como lo podía dar a miles de papeles que le llegaban fiándose de sus subordinados. Y oficialmente se tenía la orden papal de incluir la obra de María Valtorta en el Indice de libros prohibidos, siendo como hemos dicho la última inscripción en él.
El periódico del vaticano, Losservatore publicó un artículo apoyando la decisión inquisitorial, y curiosamente su argumento central era de crítica literaria, que se trataba de una mala novela de ficción y también decía lo de la violación del canon de no publicar sin censura previa; al haberse hecho esto, la obra se declaraba procedente de gentes desobedientes al magisterio, y eso la calificaba por sí misma.
Luego editores de la obra hicieron la edición completa, con la fuerza moral que les daba el nihil obstat verbal de Pío XII al padre Berti, el servita que le llevó los textos. Pero naturalmente esto quedó silenciado y primó en la opinión eclesiástica el valor simbólico de la inclusión en el índice.
Se eliminó el Indice pero luego surgió la cuestión de que moralmente las obras condenadas seguían teniendo la misma consideración para la iglesia. Y claro en el Indice de libros prohibidos hay cosas gravísimas, por ejemplo, los libros de Voltaire y todo la filosofería racionalista anticristiana que tanto se ensañó con la iglesia, y ahí teníamos a la pobre María Valtorta emparentada con Voltaire y los suyos, por obra y gracia de dos funcionarios del santo oficio.
Y claro si se decía que una obra puesta en el índice pues no era tan mala, eso podía quitar crédito a todo el índice, así que se decidió dejar las cosas como estaban. Específicamente el entonces cardenal Ratzinger consultado sobre la cuestión de la obra de la Valtorta y del valor del Indice, una vez cancelado, en declaraciones a una revista poco conocida, pero luego difundidas a bombo y platillo siempre que volvía a salir el tema en otros foros, el cardenal no podía menos que afirmar el valor moral de la condena del Indice, como un todo general, sin entrar en los detalles de lo que había pasado con el Poema del Hombre Dios.
Modernamente un obispo se ha comprometido en la defensa oficialista de María Valtorta, el obispo de Nyssa, Danylak, que ha dado el nihil obstat que nuca había tenido la obra. Pero, claro prefieren agarrarse a la mancha de la inclusión en el Indice, como un delito de lesa patria eclesiástica.
Muchos siguen con argumentos añadidos, como que Valtorta había quedado en estado catatónico, que sus textos no son sino un enredo justificativo de fundamentalistas marianos, que la figura de Jesús presentada era demasiado autoconsciente de su condición de Mesías, etc. vamos, el tipo de tiquis-miquis que hemos visto en procesos eclesiásticos durante siglos, subterfugios para estorbar la obra del Cielo, en plena línea sanedrítica, desde Gerson hasta hoy.Y en fin, otros sostienen una línea latitudinaria, diciendo que la obra de Valtorta debe ser leída en privado si a uno le gusta y que debe callar sobre ella como muerto.
Lo que permanece es lo dicho por el Papa Pio XII al padre Berti: "publíquese la obra como está, el que tenga que entender entenderá". Y esto es finalmente lo que está ocurriendo, el que lee entiende, y ni mucho menos deja de leer el evangelio, sino que tiene el evangelio en su integridad. Siempre entendí que el evangelio eran como trocitos que nos habían quedado de un gran mosaico, eso sí esenciales, capaces de darnos el todo de la verdad del Señor, y justamente la obra de María Valtorta, el Hombre Dios, pone a la luz de nosotros, católicos modernos, cuya fe escriturística está siendo tan combatida por la sobreexégesis simbolista y racionalista, el retablo completo de la vida de Jesús en el tiempo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

VERDADERAMENTE MARIA VALTORTA ES UNA VIDENTE DE DIOS. SUS ESCRITOS LO CLAMAN A GRITOS. NADA CONTRADICE DEL EVANGELIO. DEBERIA SER BEATIFICADA. DIOS LA TIENE EN SU INMENSA MANSION. TODOS DEBERIAN LEER SUS LIBROS.

Anónimo dijo...

MARIA VALTORTA SI ES UNA VIDENTE DE DIOS, LO DICEN SUS ESCRITOS. DEBERIA BEATIFICARSELE.

Anónimo dijo...

he leído Los Cuadernos y los once tomos del Evangelio segun se me ha revelado. Doy gracias a Dios por su infinita bondad el haberme permitido leerlos a mí y mis fami-
liares. Esto lo definió claramente
una hija mía que es médica: En mi religiosidad hay una antes y un después luego de haber leído los
libros inspirados de Valtorta".Eladio Honnorat

Anónimo dijo...

Pues yo he leido toda la obra del Hombre Dios.
Conozco los cuatro Evangelios, y pienso que no hay ni siquiera una sola palabra escrita en contra de los Evangelios. Sencillamente es un complemento.
Solo una persona que esté resentida por otras causas puede poner trabas a esta manifestación de Dios a Valtorta.

Para mí no es necesario que Maria Valtorta sea canonizada para creer en todo lo que dejó escrito. Dios revela la verdad, y descubre el tiempo oculto de su vida a quien quiere, como quiere y cuando quiere, sin que nadie nacido de mujer se pueda oponer al querer de Dios
No solo creo en toda la obra del Hombre Dios, sino que la divulgo cuanto puedo. Asi que para mí es tan solo la pura verdad: La esencia de la verdad que no nos habia sido revelada, pero que estaba ya en la revelacion

Anónimo dijo...

He leído parte del Hombre Dios y ahora he retomado la lectura del Evangelio como me ha sido revelado y los cuadernos de María Valtorta. Mi aportación es clara, la obra es polémica, pero es Cierta y Reveladora. Ojalá y que la labor que se está haciendo de publicarla por medios escritos y electrónicos permita conocerla más. María Valtorta realmente fué una mártir contemporánea por este trabajo.

Anónimo dijo...

Maria Valtorta es la escritora mas grande que tiene nuestro planeta.