23.3.08

Contra los sermones que vienen enseguida para poner en duda las apariciones de Cristo

Pondrán en duda, como hacen todos los años, en diferentes lugares e iglesias, las apariciones de Cristo resucitado durante el tiempo de Pentecostés. Lo harán con los argumentos de siempre, se tratarían de "experiencias" internas de fe, nada exterior, vivencias íntimas, por tanto abiertas a la subjetividad, abiertas a toda interpretación de subjetivismo, de fabricación del imaginario, de trasfondo de la conciencia, de intangibles en suma, nada objetivable.
Muy al contrario, verdaderamente Cristo ha resucitado y se manifestó a los discípulos, en carne glorificada, pero en carne, su misma carne, la misma carne eucarística, se manifestó como carne al alcance de los sentidos "vulgares", vista, oído, tacto.
Que no nos engañen con sus falsas espiritualizaciones, para debilitar la fe de los sencillos, para eliminar la fe de los sencillos. Con sus falsas distinciones entre historia y fe, entre Cristo histórico y Cristo de la fe, con sus falsas desmitificaciones.
Su modo de interpetar les sirve también para arrinconar las manifestaciones del Cielo, para anularlas en las conciencias, para resguardarse a sí mismos de ellas, triunfadores en el mundo, cubiertos de piel de cordero, de la falsa mansedumbre eclesiástica. Plantean una fe naturalista, una fe simple memoria y ejemplo histórico, que no es fe, que es acción pelagiana, sin gracia, hecha de voluntad humana, de cruz sin Cristo.
Esta escuela tiene textos recientes de apoyo, bien difundidos por algunos mass media y por librerías católicas. De ellos beben los eclesiásticos para difundir sus ideas al pueblo, y nadie les pone coto; mientras combaten educaciones para la ciudadanía, laicismos, etc. etc., dejan impunes dentro de las iglesias a estos terroristas de la fe, de la fe que importa, que si está viva, todo lo demás se cae por su peso, pues nada resiste a quienes tienen fe verdadera en el Señor y los satanismos de toda índole quedan desbaratados. Pero la acción de la iglesia en los frentes públicos queda esterilizada por el silencio, por la permisión de sus propios agentes, de sus propios líderes autorizados en las comunidades parroquiales de todo orden, que combaten con más eficacia a la iglesia verdadera y a la fe que todos los gobiernos laicistas.

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