14.3.08

La venerable Agreda en la historia de España

La Madre Agreda es una figura inmensa de la mística siempre influyente sobre los pueblos. Evangelizó a los indígenas de los vastos desiertos y praderas de lo que hoy es el sur norteamericano, de manera que cuando llegaron allí los franciscanos primeros misioneros, los indios ya conocían la cruz y verdades esenciales, pidiendo el bautismo.
Dio mensajes del Cielo al rey Felipe IV de España, en plena crisis ya del poderío español en el mundo. E incluso lo aconsejó con motivo de campañas militares contra la rebelión en Cataluña, algo inaceptable y escandaloso para cierta mentalidad, pero en absoluto extraño para quien conozca la acción de Dios en el antiguo testamento o simplemente conozca los episodios de Santa Juana de Arco.
Sabemos las vacilaciones del rey francés, las comunes ante los mensajes celestiales, que sólo tarde y mal obedecía a Santa Juana, llegando a traicionarla; la respuesta de Felipe IV no llegó al extremo de la traición, pero sí dejó mucho que desear, hay 22 años de correspondencia con la Venerable, pero sí que su reinado fue místicamente ayudado, y por tanto un ejemplo inmenso de la ayuda del Cielo, de la Madre de Dios en la historia que viven cada día los pueblos.
Los inconvenientes humanos dilatan la declaración de santidad de la Madre Agreda, algo común en las relaciones entre mística y voluntad humana, pero la verdad oficial no tiene entidad frente a la Gran historia celestial. Esas objeciones tienen una base de torpe naturalismo, precisamente la defensa cerrada de la monarquía hacia la santa hace que se dificulte su elevación a los altares, como si todo fuera una cuestión de legitimación monárquica. Supondría también como reconocer la victoria de los franciscanos sobre los dominicos, encargados de la inquisición contra la santa.

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