16.4.08

Madame Guyon

Aristócrata del siglo XVII francés, representante de un tipo de devoción en su época, escribió tratados espirituales como "Torrents" o el "Tratado del puro amor de Dios". Fue condenada a prisión en la Bastilla y también al manicomio de La Salpetriere, por sus ideas místicas asociadas al molinismo o quietismo.
Depurada por la Iglesia y por la mano real de Luis XIV, sus obras alcanzaron sin embargo extensión e influencia duradera en el misticismo protestante, igual que Molinos, en especial entre los cuáqueros.
Pero ¿qué es lo que la condujo a la heterodoxia católica? Sobre todo su afirmación de que el amar puramente a Dios exige la indolencia completa incluida la de la propia salvación.
Hoy está de moda "rehabilitar" a todos los perseguidos por la ortodoxia, aunque un proceder mejor es ver qué condujo a Madame Guyon a su posición.
Ella buscaba la paternidad de Dios dado que sus padres ricos y nobles la tenían apartada de sus vidas, enfermedades y desgracias se sucedieron con inusitada virulencia sobre ella, casada a los 16 años con un hombre al que ni siquiera conocía de 38 años. Un perfil de extrema desgracia humana acorde con la padecida por los místicos. Y una oposición igual de fuerte como la sufrida por muchos de ellos.
Muy probablemente su doctrina de la indolencia espiritual disfrazada de puro amor tiene su origen aquí, una extensión de su método de anegar el padecimiento de toda su vida. Y jamás una acusación a Dios. Pero una negación implícita de Dios tenía lugar en ese sistema, un Dios indefinible, un Dios en realidad vacío.
Lo humano debe tener un lugar en toda aspiración mística, y humano es reconocer que nos es imposible el puro amor en esta vida. Que el método tiene un valor pero sólo hasta cierto punto, allanar el camino para que El venga, pero no subimos a donde está El porque eso es imposible, sino que El se abaja. Y en este mundo nuestro espacio humano es el espacio en el que El quiere estar, ya llegará el tiempo futuro en que nosotros estaremos en El.
Las místicas de la subida son incompletas sin la mística de la bajada de Dios. Se sube al Sinaí pero ése no es el final, sino que Dios baja a nosotros. Es por eso que hay que cuidar de no caer en místicas que son poco o nada cristianas, incluso si llevan nominalmente nombre cristiano.
Las místicas absolutistas centradas en la subida van a producir resultados nefastos para los que las emprenden, la dispersión, la tontería, el desbaratamiento del orgullo.

5 comentarios:

JRHermida dijo...

Hola Marc:

He sido un lector de Madame Guyon en la década del 80. Había dejado de querer leerla durante todos estos años y he empezado a tender a estar desconfiando un poco del misticismo o de la vida contemplativa. Hasta hoy que volví a querer entrar en ese camino de la década del 80 de nuevo. Pero entrando a buscar sobre Madame Guyon en Internet, he encontrado personas que la critican en forma muy dura. Su comentario me ha parecido más amable, y menos extremo.
Hay en el comentario algunas frases que me producen preguntas por no entenderlas bien. Quiero preguntarle sobre su frase: "la dispersión, la tontería, el desbaratamiento del orgullo.". ¿Podría explicar en forma más amplias estas palabras?.
Muchas Gracias.

Marc Vincent dijo...

Me alegra que haya encontrado útil el post. Lo que quería decir pero quizá no estaba tan claro con esas frases, es que las rutas erróneas en la mística (y todos debiéramos ser místicos verdaderos según el padre Arintero)se saldan muy mal para el que las emprende, siendo erróneas cuando pretenden subir a Dios sin consultarle, usando métodos de místicos publicados, siempre particulares, o sin tener certeza de qué quiere El para nosotros; es cuando nosotros decidimos por nuestra cuenta y quedamos hechos los más necios de los necios entre los hombres (o mujeres), como lógica necesaria que sigue a nuestra pretensión, y de colosos que creen estar en un magno camino quedamos convertidos en seres no ya sin cordura espiritual sino ni siquiera con cordura humana.
Personalmente creo que Madame Guyon no es buena guía en absoluto, está entre quienes buscan sujetar a Dios por las riendas y tenerlo como sujeto y proyección expiatoria de sus desgracias.
Le pasó algo así, aunque fue un solo episodio, a otra mística más moderna, que quería "apoderarse" del amado, de Dios, lo que creía fácil por la ternura con que El la trataba hasta que El se le mostró bajo la imagen de un león indómito y gigantesco, y entonces ella comprendió su propio comportamiento de estupidez y ofensa absoluta, mucho peor por su dimensión que el de una colegiala enamoradiza que intentara hacer lo mismo en su amor humano.

Anónimo dijo...

de tus comentarios deduzco que no has leido nada de ella, o no has entendido nada, será por lo sencillo y asequible de sus palabras que pueden comprenderlas los más simples.
Estoy leyendo un pequeño tratado sobre la oración que se lo recomiendo a cualquiera que esté cansado de vanas repeticiones.
EXPERIMENTANDO A DIOS A TRAVES DE LA ORACIÓN.
No tiene nada de peligroso ni mucho menos de hereje.la recomiendo totalmente.

Alicia dijo...

Leyendo a Madam Guyon Aprendi a a escuchar a Dios en el silencio.

Anónimo dijo...

El camino del misticismo no es para todos por igual sino por niveles! Nadie entendera geometria sin haber trazado primeramente una linea! Madame guyon a veces escribe para los ninos y otras veces le entenderan los adultos! Miguel F.R.C.