2.5.08

Experiencia,experiencia

La palabra experiencia proviene del latín "experior", esto es, conocer desde dentro, una vez pasados los muros que lo separan del exterior. Pero es un término ambiguo, de ahí se deriva, experto o perito, como conocedor profundo y en extenso, y también un tipo de conocimiento basado en pruebas y en especial pruebas vividas en propia carne.
En los "papeles" y foros religiosos se habla mucho de la experiencia; incluso hay una metodología teológica que quiere construir desde la experiencia, desde lo que viven los hombres, y no desde las ideas, oponiendo de algún modo conocimiento inmaterial y vida concreta; por ejemplo, la primera lección en este orden nunca sería desde lo que dice la fe, sino el estudio de los grupos humanos.
En el modernismo se insistió en la experiencia como vivencia interior, y así el que ha experimentado es el que tiene un sentimiento interno de Dios. Este tipo de noción de experiencia es inmanentista y está emparentada con el panteísmo y en último término con el ateísmo. Lo importante sería sentir, cualquier sentir, que es el inicio de la aspiración a Dios, y el inicio de las religiones. Cualquier sentir sería válido y no se preocupan entonces los modernistas antiguos y modernos de discernir. Todo vale.
El que tiene experiencia mística sería el que ha "probado" a Dios, el que lo ha sentido internamente aunque no lo sepa expresar. Pero es una experiencia que puede ser equívoca, a menudo no se distingue si es impulso humano, si es impulso demónico, o si es impulso del Dios verdadero. Pueden distinguir aquellos que han recibido don de discernimiento a su vez (no simplemente quienes han estudiado teología mística y aunque hayana certado anteriormente se pueden equivocar en cada nueva ocasión de discernimiento).
Sentir no puede ser la última valoración, es más, hay mucho mérito en seguir siendo fieles sin sentir; a menudo se habla hoy de que no sentimos a Dios, algunos hablan de experiencia de la noche no sólo personal sino de nuestra época. Porqué no se siente es un interrogante, pero con frecuencia Dios no es que no se sienta, es que no se deja sentir por los caminos que nosotros queremos; no es en uno mismo donde necesariamente Dios tiene que manifestarse; antes bien, hay un mandato como a Abraham para dejar la propia tierra e ir a la tierra prometida, otras personas constituidas como fuentes vivificantes. Si se queire sentir lo legítima, esto es, que estamos vivos espiritualmente Dios pone no solo el agua u oasis, sino también el lugar, y no en otro lugar se obtendrá la gracia. Ya podemos esperar sentados en nuestra tienda, acusando a Dios de nuestra desolación, que estamos como los tontos, por no salir, nos quedamos sin la gracia.
Dios pone fuentes, instrumentos, nosotros no queremos ir donde ellos, porque a ver, ¿es que son más que nosotros? ¿no somos nosotros grandes orantes, o sacerdotes, o jerarquías, cristianos de vieja experiencia?

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