29.10.08

Cuidado con lo que pedimos

Henri Nouwen refirió la muerte de su propia madre, cuando en su lecho decía las mismas palabras del Señor en la cruz: "Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado", y era que ella había pedido toda su vida morir como Jesús. Henri quedó impresionado y lleno de angustia él mismo de ver sufrir así a su madre.
Por mi parte conozco a cierta persona, líder de un movimiento espiritual, que pedía que al llegar el fin de sus días no tuviera nada en sus manos que presentar a Dios, en un acto de la llamada mística de las manos vacías, y hoy día se encuentra en silla de ruedas, con alzheimer y diciendo disparates sin ton ni son, cuando ha sido una de las personas de mayor calado espiritual que he conocido; además, sus seguidores se han dividido y luchan entre sí por el control del movimiento.
Son dos casos que deben hacernos reflexionar, por eso he titulado el post como "Cuidado con lo que pedimos", porque no sabemos pedir, así se trate de personas de gran calado espiritual; cosas tan graves no deben pedirse salvo bajo una condición, que la iniciativa de ello venga del Cielo, no de nosotros mismos; estos actos de soberanía ascética son desaconsejables, no sabemos si tenemos fuerzas, no sabemos las consecuencias, como el dolor del hijo por ver así a su madre; una cosa es que Dios lo disponga para Sí mismo y otra que nos lo busquemos nosotros.
En todo, "hágase tu voluntad". Qué torpes somos.

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