4.10.08

San Mamés. Urnas funerarias.

El estadio del Athletic club de Bilbao, dedicado a un santo, San Mamés, se ha llamado popularmente como la "catedral", ahora se proyecta hacer ingresos para el nuevo estadio incluyendo espacio para 20 mil urnas funerarias de aficionados. Una parodia de los entierros bajo el espacio sagrado de las iglesias y catedrales tradicionales en el pasado cristiano.
Deben saber, quedando advertidos por tanto, que en primer lugar esa nueva costumbre de incinerar cadáveres y lanzarlos, deja a las almas de los difuntos fuera de un recinto verdaderamente sagrado y por tanto fuera de los beneficios tras la muerte.
Son las consecuencias del olvido de la trascendencia de los sacramentos y apoyos sacramentales vinculados a la iglesia, pero les va a costar muy caro. Pueden dejar de creer y darseles nada lo que ocurra tras la muerte, cometiendo el hecho de pedir ser colocadas sus cenizas en terrenos del estadio, pero lo van a pagar muy caro. Sus almas van a tener que padecer cruelmente por ese hecho, no se van a beneficiar como las otras almas enterradas en camposanto. Imaginense el estado postmorten espiritual de los que han muerto con cargas penales de corazón, como un gran pabellón industrial abandonado, a oscuras, donde se arremolinan almas incontables, como si fueran esos montones de pelusa que se acumulan en los rincones, llenos de terror y sufrimiento; pues bien, ser colocados fuera de camposanto en semejante espacio lleno de burla de lo santo, va a ser colocar a las almas, colocarse a sí mismas a las que lo elijan, en un plano terrible, comparado con el cual la anterior descripción que hemos dado es palidísimo reflejo.
Y más aún, el espacio del nuevo estadio va a quedar maldito por la presencia de todas esas almas, inconsolables por su propia estupidez; y no es que se perderán partidos, no, mientras el fútbol siga siendo útil en el vaciado espiritual, sino que los asistentes verán reforzado el poder satánico sobre ellos a través de los condenados presentes en las cenizas del subsuelo.
Creen que Dios no es nada, que no tiene poder, que no ve ni oye, que deja pasar todo, pero nadie se rie de Dios por mucho tiempo. Todo esto es la típica parodia satánica, vean si no, catedral, devotos seguidores, falsa liturgia dominical, dioses en competencia, han llegado demasiado lejos. Bien es verdad, que los desvaríos que no se corrigen, esa autoesclavitud impuesta a sí mismos por los ultraaficionados, como cualquier droga debe ser expuesta en toda su gravedad, debe quedar clara a los que se la imponen, mediante el paroxismo exterminante de la misma.
Más tarde o más temprano comprenderán qué inmensa gravedad conlleva haber despreciado a Dios y sus dones, dados para tantas generaciones anteriores, cuando vean extenderse las consecuencias más allá de la muerte, cuando no tengan salida de esperanza.

1 comentario:

Marc Vincent dijo...

Afortunadamente ha triunfado la sensatez y los socios del veterano clu de futbol español han rechazado el delirante plan económico que incluia esta fórmula del cementerio de urnas funerarias bajo el campo de fútbol.