26.5.09

El milagro de las campanas

Título de un film de 1948, durante el tiempo de inmediata posguerra, en el que Hollywood llegaría a realizar algunas películas de intenso catolicismo, con Fred McMurray, Alida Valli y Frank Sinatra en los papeles principales.
En lo que nos importa de la película, una chica entra en el mundo del espectáculo con afán de ayudar a las personas de su pueblo, Coldtown o ciudad del carbón, y encuentra el modo, ayudado por un agente de espectáculos, que se enamora de ella; gracias a él consigue ser protagonista de la película Juana de Arco, y justo cuando acaba el rodaje con el martirio de la santa, ella misma muere, enferma como estaba de tuberculosis y de agotamiento.
La chica quería que los de su pueblo pudieran elevarse por encima del materialismo que les dominaba y de la ausencia de perspectiva hacia lo alto, significativamente los ricos eran avaros y los pobres eran mineros de las profundidades.
Ese amor de la chica desata la acción del Cielo y durante su funeral dos estatuas pesadas de mármol, de la Virgen y de San Miguel, titular de la iglesia y arcángel luchador, se giran quedando en dirección al ataúd, en un milagro a la vista de cuantos han acudido, que entran en una actitud de fe y devoción. El milagro se revela sin embargo discutible, y el cura de la iglesia pobre quiere ponerlo en evidencia, en una actitud de cientismo teológico, asegurando que el hecho se debía sólo a una fortuita combinación de factores: una grieta existente por las excavaciones mineras, y un movimiento de los pilares bajo las estatuas producido por la afluencia masiva de gente sobre un suelo débil.
Todo parecía confabularse para decretar la invisibilidad y el olvido de la santa chica, y la misma productora de la película no quería estrenarla, pero su enamorado, que ha traído el cadáver al pueblo, se las ingenia para que repiquen las campanas de las iglesias del pueblo, una rica y otra pobre. Lo hace pagando con cheques sin fondos, arriesgándose a la cárcel, pero haciéndolo todo por amor. Y de hecho el cura de la iglesia rica pretende que se le encarcele, apoyado por la red de interesados del pueblo dentro de la que se encuentra.
Varios milagros en realidad se suceden sin que respondan a la ley reconocida de los milagros, la imposibilidad de atribuir causa no material; son los milagros discretos, los que no reconocería ninguna comisión ni podrían siquiera quedar escritos de algún modo: en la historia de la película es el repique incesante de campanas que contradice la conjura de ocultación de la vida extraordinaria llena de amor, es la ascensión de las pobres gentes por encima de la oscuridad que les envuelve, es la acción del Cielo que se desencadena por la virtud de una sola persona, y son las obras de caridad que tienen lugar en forma de donaciones para la iglesia pobre y de un hospital para los enfermos de la mina.
En suma, una película que por medio de la ficción explora todas las facetas del milagro, por encima de toda teología común, y curiosamente en un medio, el cine, tan alejado de la verdad habitualmente, aunque bien es verdad, se estaba en una época en la que la cercanía de la contienda y su sufrimiento todavía mantenía abiertos los corazones, lo que se cerraría ya a partir de los años 50 al menos en la industria de la imagen, pero una película que como la representada en el guión sale de su sepulcro y es un milagro en sí misma de sabiduría espiritual, procedente de la obra original de Janney Rusell.

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