16.5.09

Porqué de los fenómenos esotéricos

Revistas de esoterismo, programas de televisión, peliculas de hollywood, publicitan los fenómenos esotéricos, cada vez mas in crescendo; se trata de fenómenos fantasmáticos, poltergeist, acción de duendes, monstruos visibles a unos pocos, visiones, ovnis, en un repertorio difícil de abarcar.
Pero ninguno de esos medios pueden explicar el porqué de todo esto tan extraño pero cada vez más frecuente. Aunque mejor sería decir que no es que no puedan sino que no quieren porque, regidos según el sistema del mundo, deben generar desolación pero no esperanza ni iluminación.
Todo eso se ha dado en las comunidades rurales en el pasado y siempre se ha mantenido en secreto, la cautela lo ha regido todo para evitar que se les eche encima el común de los mortales; esto no es malo en sí, porque al fin y al cabo el mundo es un lugar de prueba, y debe parecer que todo es natural, sin juicios inmediatos, de modo que se de tiempo a la libertad en las acciones de todos y por sus éstas sean al final calibrados. El tiempo de la "normalidad" es un tiempo necesario para el obrar libre, para que los que quieran obrar bien lo hagan motu propio y también los que obran mal; mientras tanto unos sirven de ejemplo a los otros para que cambien y los segundos sirven de azotes que construyen el mérito para los primeros.
Pero hay excepciones y esas son los fenómenos esotéricos, que son una ruptura del velo de normalidad; por las acciones malignas que suceden, imposibles en la supuesta perspectiva natural, porque provienen de seres no humanos, se estimula a no caer demasiado en la materialidad, constituyen un azote estimulador para buscar una salida y salvación de manos de los espíritus verdaderamente celestiales, de verdadera luz, como son Dios, la Virgen, Jesucristo, los ángeles, los santos.
Cuando por ejemplo, la cuna de un niño se da vuelta sin que caiga el niño ni llore, girando además a toda velocidad (suceso ocurrido en 1910 en un pueblo español) eso tenía que ver con promesas no cumplidas, y una vez resueltas volvió la paz a la casa. Cuando una luz seguía a campesinos canarios de cierta zona que caminaban en la noche a solas, se trataba de la luz de un ser benefactor, aunque alguno de ellos se rebeló disparandole su escopeta, y produciendo una explosión perceptible a kilómetros; ahí se mostraba el pertinaz rechazo del ser humano y también a no obrar del mismo modo. Cuando caían piedras en el interior de una casa, repitiendose el hecho y comprobado que no había mano humana, se percibía una amenaza y los de la casa ponían signos divinos y rezaban y pedían bendición a la iglesia. Cuando los ovnis se muestran ya tanto, no se trata de entregarse a ellos o de depositar una esperanza en ellos, desarrollando cultos hacia extraterrestres que dejan vacías a las personas y sus sueños y expectativas resultan burladas; no, deben ser tratados como lo hacían los santos ante los seres que veían y no sabían si eran buenos o demoníacos, siempre con los signos y oraciones divinas y no aceptando ningún espíritu que no reconociese a Jesucristo.
Sin estas cauciones todos los fenómenos esotéricos son vanos, si quedan en mero espectáculo extraordinario, si no sirven de estímulo a la enmienda de vida y a la entrega a Dios y sus mandamientos, y a la piedad filial hacia El, que El mismo ha revelado millones de veces en todas las circunstancias históricas y de vida personal. Fuera de esto, todo es dañino en extremo. Hoy las personas de cierta edad conocen todo lo que es vida espiritual por lo que aprendieron de niños, pero no aceptan en muchos casos y no enseñan a sus descendientes; en Europa esto ha sucedido recientemente, en Estados unidos ya viven varias generaciones nacidas y crecidas en la ignorancia espiritual y en la vida sin conciencia de pecado, pero con todo el dolor proveniente del pecado que no conocen; es consecuente que los fenómenos esotéricos se vuelvan más y más incisivos y torturantes. Las gentes saben que tienen a mano las verdaderas soluciones, que afortunadamente todavía no han podido ser suprimidas del todo por el programa de la oscuridad mundial que progresa. Si no hacen eso, si las catástrofes sobrevienen, económicas, climáticas, antivida, no es conveniente caer en desolación, desesperarse, lamentar el destino del mundo, porque todo eso es conveniente y los fenómenos esotéricos también, para producir una llamada urgente y última a la conversión, hundida ya en este mundo la falsa impresión de la normalidad falsa materialista.

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