20.11.09

Apreciaciones sobre las apariciones en Salta (Argentina)

Se juzga sobre la verdad de las apariciones de la Virgen en Salta y se aducen argumentos, como las intervenciones del obispo y de la comisión eclesiástica, el estilo de vida de la vidente, los frutos que se producen de consuelo de las gentes y de frecuencia de sacramentos.
Aun sin haber estudiado el fenómeno, sí veo producirse un cierto patrón similar al de otras apariciones de los últimos tiempos en el mundo, desde el cual se puede entender mejor.
Primero, se produce la aparición real y verdadera de la Virgen a un vidente, una manifestación que además es pública.
Segundo, se congregan gentes que experimentan los beneficios de los mensajes y la devoción que se difunde, sin duda interviniendo gracias específicas del Cielo.
Tercero, se forma un núcleo de fieles que se someten a una disciplina de seguimiento particular, que lo entregan todo por la Virgen y su obra.
Cuarto, la jerarquía local investiga los sucesos en cuanto tienen repercusión pública y atañen a lo que es vida católica. Esta investigación queda ambigua, se ven los buenos hechos, pero se ve también un núcleo organizado surgido fuera de la disposición eclesiástica, de gentes que tienen claro que la Virgen ha intervenido, que además tienen pruebas personales, pero que siguen siendo humanos, y en cuanto forman grupo se generan presiones internas y celotipias; los seguidores tienen además muy presente los numerosos casos históricos de prevaricación de la autoridad en materia de apariciones.
Quinto, las apariciones se constituyen en objeto de discordia, no por sí mismas, sino por el exceso de humanidad, ponen de relieve el amor y el desamor.
Sexto, los videntes, si no son sostenidos por sacerdotes implicados, si son dejados a su merced o a merced del grupo espontáneo formado en torno a ellos, generalmente no consiguen mantener la pureza inicial; a veces por disposición divina son separados los videntes del sitio de apariciones (como fue el caso de santa Bernardita de Lourdes, de los pastorcillos de Fátima o de las videntes de Garabandal)lo que permite salvaguardar las apariciones de la contaminación de fallos subsiguientes de vidente y grupo.
Cuando permanecen videntes y grupo de seguidores por mucho tiempo a menudo sobreviene la corrupción y se desprestigian las apariciones, no por ellas mismas, ni por sus buenísimos efectos, sino por la conducta celotípica, de manera que los mismos guardianes de las apariciones se hacen involuntarios enemigos de ellas, al impedir el paso franco de las gentes, como el dicho del Señor: "Ni entran ni dejan entrar". Los seguidores del núcleo militante a menudo se convierten en celosos extremados, que escandalizan o que dan fácil motivo a los enemigos, que poco les hace falta para perseguir.
En esas condiciones, la jerarquía no va a dar su visto bueno, además de que la jerarquía no puede soportar un núcleo sin dirigencia inmediata por su parte. Y la obra de la Virgen se ve así perjudicada. Si bien, Ella sigue haciendo esa obra en pro de los nuevos que van viniendo, de los que vienen por Ella y que afortunadamente no conocen los dimes y diretes.
Yo por mi parte, acudo a un lugar de apariciones y procuro pasar lo más desapercibido posible para los seguidores militantes. Me mojo con el agua santa, rezo el rosario y aprovecho, como se suele decir. Me interesan poco seguidores y dictámenes oficiales, sabemos lo que sabemos y ya está.
Todo sería mucho más fácil (pero eso sería la perfección)si la jerarquía no tuviera que haberselas con formaciones de celo excesivo, y si estas formaciones se encontraran con sacerdotes prudentes y devotos, es decir, si hubiera más fidelidad a la Virgen por parte de todos, y su modo de operar que como en la iglesia de Jersualén era la de hermanar a todos, quitando espinas y aristas aquí y allí una y otra vez, pero para que Ella haga eso hay que dejarse conducir.

2 comentarios:

Felicitas dijo...

Quizás lo conveniente fuera, también, un poco más de prudencia por parte de los videntes, que suelen ser muy dados a contárselo a todo el mundo.
Su discreción les protegería a ellos mismo y al mismo mensaje que la Virgen quisiera transmitir, ¿no crees?

Marc Vincent dijo...

Hay dos tipos de revelaciones, las publicas y las privadas, las primeras obligan a su difusion al vidente, es cierto que hay cosas privadas que no deben difundirse. Pero Salta tiene todos los signos de tratarse de revelacion y lugar publico. En esto no hay problema.