1.2.10

Esbozo de demonología para hoy día

La demonología es una teología sobre el demonio. San Juan Evangelista escribió que el mundo entero se encuentra bajo el poder del maligno. Se ha hablado y escrito sobre el demonio casi sólo en términos de posesiones o de fenómenos similares, y así se ha configurado un imaginario sobre él. Queremos esbozar unas notas sobre una demonología no académica a partir de las experiencias sobre todo de los santos:
- Según San Ignacio, tres rasgos en apariencia sólo psicológicos son indicio claro del actuar demoníaco en nosotros (sin llegar a ser posesión o infestación): desgana, desaliento, desconfianza, entendidos como actitudes contra obras buenas y objetos o actos buenos y más aún si son santos.
- Las armas para combatir al demonio de manera ordinaria y preventiva son las oraciones, especialmente el santo rosario y la invocación a san Miguel arcángel.
- Debe distingurise entre posesion demoníaca e invasión de almas condenadas; lo que se entiende comúnmente como reencarnación es el efecto de la segunda, de la invasión, que no es por tanto verdadera reencarnación, sino inhabitación maligna de un ser real pero fallecido.
- Los efectos del demonio configuran la cultura, en general las legiones infernales controlan las altas esferas, sean conscientes o no los afectados. Cuando se actúa desde las actas esferas se experimenta un influjo especialmente intenso por el demonio, pero en la vida cotidiana se experimenta también ese influjo. En la vida cotidiana, los pequeños psicópatas que dañan a parientes o amigos o simplemente a sus cercanos en la vida laboral, están bajo su dictado, y en la vida pública los grandes psicópatas configuran las grandes corrientes sociales.
- El leit motiv del demonio es llevar a las almas a su condenación y de este modo satisfacer su deseo de venganza contra Dios, al que dañó en Jesús y al que sigue queriendo dañar en cada uno de sus hijos. Los hombres son como pantallas, reflejos de Dios desde los cuales el demonio pretende dañar al mismo Dios. Es por eso profundamente insensato acusar a Dios de las desgracias que ocurren a los hombres, como si El no fuera afectado por ellas, cuando es el primer afectado y en una dimensión infinita.
- El demonio conduce la cultura moderna a través del llamado progresismo, que no es otra cosa sino un continuo sarcasmo basado en inversiones, en la puesta al revés de todo: así se explica la sustitución de la ley natural por su contrario que hemos vivido en los últimos tiempos. Los nuevos modelos familiares no son sino sarcasmos de gusto demoníaco y quienes los propagan y defienden incluso seriamente son simples marionetas.
- Que actúe el demonio no quiere decir que automáticamente todo mal obrar venga del demonio, la persona humana tiene iniciativas de maldad que pueden llegar a ser tan malvadas o más que las del mismo satanás. Por ejemplo un santo refiere que la crucifixión de Jesús quiso ser evitada por el demonio ya que se veía venir la redención que él barruntaba, pero los judíos seguían su inercia de maldad propia y ni el mismo demonio pudo pararlos a pesar de que lo intentó por medio del mismísimo Pilatos y su esposa. Eso sí, una vez vio que no había marcha atrás, se sumó con toda su fuerza para conseguir la apostasía de Nuestra Señor, y no consiguiéndolo venció El sobre todos sus enemigos, hombres y demonios.
- Hablamos de demonio, pero en realidad son legiones, de número incontable para nosotros.
-Manifestaciones actuales como los ovnis son en mucha medida resultado de la infestación de la tierra. El incremento inaudito del pecado está determinando un proporcional aumento del poder del demonio. Lo que venimos experimentando en genocidios, tsunamis, grandes hambrunas, catástrofes, hundimiento de buena parte de la iglesia, aumento incalculable de las sectas y la condensación de todas las herejías en un ataque global, es el resultado del proporcional aumento del poder demoníaco.
- Los demonios están supeditados a la providencia divina y no pueden escapar a ella; su poder y su aparente independencia son sólo sugestiones suyas, y para ser operantes dependen de la previa voluntad humana o cesión a sus sugestiones, de manera que no se acuda a Dios, no se ore y no se usen sacramentales o crucifijos.
- El cristianismo mismo está amenazado permanentemente por una de las armas favoritas del demonio que es el fariseismo, o religiosidad sin misericordia. La exclusión de la Santísima Virgen en el cristianismo deviene pseudocristianismo y fariseismo. No basta ser cristiano en general; sin ser mariano en verdad se está en amenaza de caer en el fariseismo, más grave cuanto más se avanza en un cristianismo con una María simplemente marginada.
- Los demonios tienen capacidad de penetrar en la mente con suma facilidad, por eso su acción es de lo más fácil; sin una convivencia con el Señor, sin actualizarle de continuo en nosotros, por la oración, por la consciencia de su inhabitación interior más íntima que la de nosotros mismos con nuestro yo, por la comunión, para el demonio es facilísimo hacer de nosotros su títere.
- La persecución psicológica del demonio se da con grave intensidad en quienes practican el cristianismo, en los devotos, que oscilan entre ser deshechos por sus persecuciones íntimas con hiperculpabilización y ser resguardados por el Señor, de manera que llegan al final martirial contra toda previsibilidad humana, ya que es en cada momento cuando parecen estar a punto de caer en el abismo y no caen en él una y otra vez. Pero cuanto más perseguidos más protegidos somos en nuestra esfera más íntima; muchos conceptos actuales de los efectos de los psicópatas con pérdida de autoestima, pérdida de deseo de vivir, superculpabilización, son palabras para designar lo que siempre ha sido uno de los grandes efectos mentales del demonio.
- Los medios de comunicación son terreno cada vez más bajo el control del demonio. Hedonismo por todas las vías sensoriales y relativismo a ultranza son sus principales efectos.
- Combatir al demonio exige tener una visión en positivo: si en cuanto vemos apreciamos sólo rasgos malos, o preferentemente rasgos malos, ya está actuando el demonio en nosotros, incluso si decimos pertenecer a la iglesia y practicar la fe. El negativismo es una persecución interior que nos quita la felicidad y nos lleva a una sistemática condenatoria. Hay que ver con ojos nuevos, aprender a mirar desde la mirada de Jesús y de María; esto apenas es enseñado por quienes deben hacerlo; de un lado tenemos predicadores que alaban al mundo moderno (cada vez menos, eso sí) y de otro, predicadores que sólo inducen la mirada negativa.
- El mejor antídoto contra el demonio es la maternidad divina, que conlleva entrar en una nueva religión de misericordia.
- Incluso grandes perseguidores y pecadores pueden encontrar salvación; en el juicio tras la muerte comparecen muchos seres, fuera de nuestra perspectiva terrenal; algunos santos han tenido visión del juicio final de una persona determinada, por ejemplo, las Revelaciones de Santa Brígida, aunque son de hace 800 años, dan luz sobre este momento crucial del juicio final, y el papel del demonio, la virgen, los santos y los seres queridos ya en el otro mundo.
- Función básica del demonio es la acusación, Satán significa acusador. Cuando predomina en una personalidad o en una religión o en una ideología la acusación, podemos estar seguros del rol del demonio detrás. La crítica crónica es indicio básico demoníaco, y se encuentra con extrema facilidad, en medios de comunicación, en ideologías y en el maridaje de ambos. El aumento de la crítica crónica a nivel personal, como cultura ambiente, es rasgo evidente de la contaminacion infernal.
- Frente al razonamiento del ser humano el demonio tiene una superioridad dialéctica completa; el solo hecho de entrar en diálogo humano con él, por ejemplo el episodio de Eva en diálogo con la serpiente del génesis es paradigmático,conduce a sucumbir a su tentación.
- El exorcismo debe ser ejecutado por personas cualificadas por la iglesia, dotadas de poder sobrenatural transmitido por la iglesia; de otro modo los intentos de exorcismo constituyen una temeridad al ponerse en grave riesgo la integridad del que pretende esa tarea.
- La liberación de infestaciones de demonios o de humanos fallecidos para tener éxito requiere la voluntad positiva del afectado y también que esa infestación no haya sido debida a actos que han atraido el mal sobre él.
- El demonio pretende la inversión en todos los órdenes, el mundo al revés, una figuración de sus sueños de poder, donde quisiera poder reinar y someter al mismo Dios si pudiera; ya que no lo puede hacer con el Cielo lo intenta con la tierra.
Por eso la técnica demoníaca estándar consiste en programar mentes y culturas nacidas desde el ateismo para que el mal sea tomado por el bien y al revés, y ello en todos los órdenes; quiere naturalizar la percepción del mal como bien.
A pesasr de todo, no consiguiendo anular la compasión natural de las gentes, es éste un obstáculo muy principal para un completo dominio, el objetivo es de conseguir una sociedad quizá por medios tecnológicos donde todo venga programado y se elimine la compasividad en el modo de hacer humano.

No hay comentarios: