20.2.10

Oliveto Citra, documento de René Laurentin

OLIVETO CITRA: DESDE EL 24 DE MAYO DE 1985
Oliveto Citra es un pueblecillo edificado sobre una colina, como otros muchos pueblos italianos. Es actualmente un centro comercial de 4.000 habitantes, a dos horas al sudeste de Nápoles.
El 24 de mayo de 1985, festividad de San Macaio, patrono de la ciudad, hacia las 22 horas, doce niños de entre 8 y 12 años jugaban en la placita, ante la farmacia Rufolo, al pie del castillo medieval (1145), mientras la fiesta se desarrollaba
con una música estridente en la plaza Garibaldi, muy cercana.
Y de repente ven una estela luminosa en el cielo, en dirección al castillo, «como una estrella fugaz». Ellos se imaginan que son marcianos y les gritan, pero, al acercarse, ven a una bella señora, con un niño en brazos, que les sonríe. Se
quedan sorprendidos, turbados. Un joven les lleva al bar lannace, inmediato al lugar. Se les da algo para reanimarlos.
Llegan otros niños y aseguran: «Hemos visto a la Señora» .
La encargada del bar se lo cuenta a la camarera de ojos azules, Anita Río, de unos veinte años:
-Han visto a la Señora.
Anita se encoge de hombros, pero se asoma, por curiosidad... y también ella la ve. La aparición le dice:
-Tú me verás siempre por la noche.
Cae en éxtasis. Se la conduce al hospital civil, donde el médico de guardia, doctor Giuseppe Santini, hace un breve examen y concluye:
-Esta chica está tan sana de cuerpo como de espíritu. Solamente tiene una cierta rigidez muscular, como si hubiera experimentado un gran susto.
La noche siguiente (25 de mayo), Anita vuelve a tener la aparición en su casa, y le pregunta:
-¿Por qué me has escogido...?
-No solamente lo he escogido a ti. Muchos me verán, pero solamente quedarán los que tengan el coraje de creer.
Anita tendrá 30 apariciones y recibirá mensajes de oración, penitencia y ayuno.
Pero su padre pondría fin a sus visitas al castillo.
Entretanto, corre la noticia de que el 20 de julio la Señora dará una señal. El día señalado se congregó un gentío de 2.000 peregrinos en la plaza Garibaldi y en la explanada del castillo, a las 23 horas. Los videntes anuncian que todos lo
podrán ver y, efectivamente, contemplan una nube luminosa de color rojo, mientras aparece un mensaje: « Os envío estanube como primera señal». Y la nube fue vista en el campo, hasta una distancia de diez kilómetros, y unos 50 testigos afirmaron haber visto a la Virgen.
El día 5 de agosto de 1985, Anita tuvo una nueva aparición en la que la Virgen le dijo:
-Hoy es día de fiesta. Es mi cumpleaños.
Coincidencia con Medjugorje, donde la aparición había invitado a algunos videntes a celebrar el dos mil aniversario de la Virgen (1984).
Una noche de junio de 1986 el doctor Luigi Mirto encargó a la vidente que hiciera a la aparición tres preguntas en alemán (lengua desconocida por Anita y por el resto de las personas presentes). He aquí las tres preguntas con sus respuestas:
1.-¿Eres la Madre de todos los hombres?
Respuesta: Sí.
2.-¿Qué mensaje quieres que llevemos a los hombres?
-Rezad, rezad, rezad.
3.-¿Qué edad tienes?
Sin respuesta.
Es sorprendente la proliferación de apariciones y de los fenómenos misteriosos que las acompañan: luz, perfume, curaciones.
A preguntas de los videntes, la aparición respondió:
-Yo soy la Señora del castillo.
He aquí algunos de los mensajes:
2 de noviembre de 1985: (mensaje a la señora Mafalda Mattia):
El mundo está al borde del abismo; rezad, rezad, particularmente por los jefes de las grandes naciones; ellos no tienen tiempo para rezar, porque están ocupados en preparar la guerra y sembrar la violencia.
Seguía este mensaje que el párroco estaba encargado de transmitir:
Decid a los peregrinos que yo estoy aquí, aunque no me vean. Que vengan a visitarme, a pedirme todas las gracias que deseen.
3 de diciembre de 1985 (mensaje a Elsa de Rosa, d'Ercolano, cerca de Nápoles):
He venido a traer la paz, la unión, la alegría (entonces aparecieron tres estrellas): «Es mi regalo> (dijo la aparición).
8 de diciembre (mensaje a Rita Rocco de Belizzi, Salerno):
Deseo que se rece el rosario en familia. Quisiera estrecharos a todos en mis brazos.
9 de diciembre de 1985, a Giovanni de Marco d'Acropoli (Salerno):
Rezad, rezad (...J, porque el Hijo de Dios está cansado de los hombres y de sus pecados.
15 de diciembre de 1985, a Tarcisio di Biasi d'Oliveto Citra (Salerno):
Dirás a los peregrinos que no necesito flores ni velas, sino oraciones, porque es poco el tiempo que queda antes del castigo.
17 de diciembre de 1985, mensaje a Fusco Adriana de Battipaglia, Salerno:
Los hombres han fracasado en la fe. No tienen el coraje de hacer el bien. He venido para ayudaros a convertiros
y a volver a Dios, es decir, a la fe en Dios, a las obras de caridad y a una ferviente participación en la santa misa.
10 de enero de 1986, a Mafalda Mattia:
Mis queridos hijos, Dios me envía a la tierra para salvaros a todos, porque el mundo entero está en peligro.
Vengo a vosotros para traer la paz a vuestros corazones. Él quiere que en los corazones de todos los hombres reine
la paz, y desea la conversión de todos los hombres. Por esto, queridos hijos, os digo: rezad, rezad, rezad. Si no
rezáis, nada recibiréis. Disponéis de poco tiempo. Vendrán temblores de tierra, desgracias, hambre para todos los
habitantes de la tierra. Queridos hijos, cuando Dios se manifiesta entre vosotros no es para bromear. No tiene miedo
de los poderosos ni de los indiferentes. Por eso, tomad en serio este mensaje. Yo rogaré a Dios para que no os
castigue. Dios dice: Salvaos, rezad mucho, haced penitencia [...J. La humanidad está llena de graves pecados que
ofenden el amor de Dios. La paz sobre la tierra está a punto de terminar. El mundo no puede salvarse sin la paz,
pero solamente la hallará si la humanidad vuelve a Dios.
12 de enero de 1986, Tarcisio di Biasi recibe este mensaje alentador:
Di a los peregrinos que no hay que tener miedo, sino sólo creer en mi Hijo, hacer penitencia y rezar.
Y el 17 de enero de 1986, al mismo:
A causa de los pecados habrá castigos, pero pueden ser evitados con oración y penitencia.
Igualmente, el 28 de enero de 1986 a Agorini Santa de Fratta Maggiore, Nápoles:
Si rezáis, os ayudaré a escapar de las plagas que deberían abatirse sobre el mundo a causa de los pecados.
Muchos niños y jóvenes me verán.
En el camino de regreso, ve todavía a la Señora, del lado del castillo, que le dice:
Quisiera abrazarte, y a todos vosotros. Adiós.
El 1 de febrero de 1986, a Tarcisio:
Queridos hijos, ¡qué feliz me hace que recéis juntos!
Después escucha esta intercesión:
Hijo mío, ¡mira cuántas personas rezan! ¡Ten piedad de ellas!
El 3 de febrero, a Giovanni de Marco:
La oración comunitaria ha sido aceptada por Dios, que ha prometido aliviar los castigos si continúa la oración con
penitencia.
El 8 de febrero de 1986, a Fasona Anna:
Sí; habrá paz en el mundo si todos se convierten y rezan mucho.
Mi reencuentro con Antonella
Desde los primeros meses de las apariciones, yo había contactado con el padre Robert Faricy, S. J., profesor de la
Gregoriana, y con Luciana Pecoraio di Penta, que va cada fin de semana a Oliveto Citra para ayudar a la formación espiritual de los videntes, mediante la oración; y la misma oración ha servido para decantar, para poner un poco de orden
en esta proliferación de videntes. Tal toma de conciencia en una relación intensa y profunda con Dios ha confirmado a los verdaderos videntes relegando a los otros a un segundo plano.
Pregunté a Luciana:
-¿Cómo se arreglan ustedes para lograr esta decantación? ¿Preguntando? ¿Interpelando?
-No; es la misma oración la que se encarga de ello.
Los días 3 y 4 de octubre de 1987 me preparó Luciana un encuentro con una de las videntes, a la que se había hecho venir a Roma. Yo tenía mis reservas. Los doctores Gagliardi y Margnelli, que habían examinado a algunos de los videntes, sensibles a tanta proliferación, creían haber detectado un fenómeno colectivo de «protagonismo», de una estimulación en cadena que provocaba la visión.
Antonella, de quince años, nacida el 5 de agosto de 1973, morena, más bien bajita, es una muchacha muy sencilla, sin timidez ni fanfarronería de ninguna clase. Responde a mis preguntas con brevedad, con coherencia, sin irse nunca
por las ramas (como Bernadette). Cuando no sabe contestar, se calla.
Pertenece a una familia pobre. Tuvo que interrumpir sus estudios a los catorce años, y trabaja de camarera en un restaurante de su pueblo, a doce kilómetros de Oliveto Citra. Vive en un estado de profunda y serena oración. Le pregunté:
-Cuando sirves en el restaurante, ¿puedes también rezar?
-Sí -me respondió, un tanto sorprendida por mi pregunta.
Y yo, también sorprendido con su respuesta, insistí:
-En las horas tranquilas, está claro; pero ¿y en las horas punta?
-También -repuso ella, nuevamente asombrada.
-¿Ves la aparición todos los días?
-Cada vez que voy a Oliveto Citra.
-¿Es decir...?
La muchacha no sabe cómo precisar su respuesta. Y Luciana acude en su ayuda:
-Antonella vive a doce kilómetros. El camino es muy accidentado. No tiene tiempo para it a pie, y no tiene fuerzas para hacerlo en bicicleta. Prácticamente, va cuando encuentra a alguien que pueda llevarla... Es to que yo hago cada fin de
semana.
Hay muchas apariciones en Oliveto Citra, sin duda demasiadas, incluidas las de los peregrinos. Y los doctores Margnelli y Gagliardi, que han reconocido a algunos de estos videntes, han notado en varios casos que no concurrían los síntomas fisiológicos propios del éxtasis. Ha habido, sin duda, un fenómeno de contagio, que ya tiende a serenarse. La vida de oración promovida por el párroco, Giuseppe Amato, llamado «Don Peppino», hombre audaz y valioso, vicario general y
ordinario de la antigua diócesis de Campagna, hoy unida a la diócesis de Salerno, está teniendo un papel decisivo.
Algunos pensarán que carece de sentido crítico, pero él va a lo que más importa, que no es ejercer la crítica, sino orientar a las gentes hacia el Señor, por los medios a disposición de su sacerdocio. De este modo, por medio de la oración, se realiza una especie de criba sin demasiado intervencionismo. Y lo que impresiona son los frutos:
conversiones, mejora de la práctica religiosa y elevación de la vida espiritual.
Cada día, numerosos peregrinos se reúnen para rezar en la plaza de Castello. Hay conversiones y curaciones y el párroco, convencido, apoya los hechos.
La imagen de la Reina del Castillo ha sido bendecida y entronizada el 25 de abril de 1987; y el obispo de Salerno, monseñor Grimaldi, había autorizado, el 4 de agosto de 1986, la construcción de un pequeño monumento a la Virgen:
«Lo acepto como iniciativa de un grupo privado de fieles, sin comprometer la responsabilidad de la Iglesia» , precisó. El obispo permanece en una actitud de reserva expectante.
He estado en Oliveto Citra los días 23 y 24 de mayo de 1988. Esta visita me ha confirmado la calidad pastoral del trabajo llevado a cabo por monseñor Giuseppe Amato. Este generoso fenómeno espiritual hubiera podido desvi arse. Él
to ha encauzado muy bien, en beneficio de la parroquia y de toda la región.

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