27.5.10

Función del rechazo sacerdotal a videntes, místicos y apariciones

Se ha analizado el por qué de ese rechazo a místicos y apariciones que con honrosas excepciones ha sido muy vivo en la historia de la iglesia de los últimos siglos. Básicamente es debido a un fondo de humanidad celotípico, en cuanto se cree tener un monopolio de lo sagrado, aceptando sólo teóricamente que el Espíritu Santo sopla donde quiere, mientras que las apariciones y místicos se sustraen en su origen al humano diseño estructural de la competencia sagrada.
Pero hay una función positiva que viene cumpliendo ese rechazo, que por ser tan constante desvela que tiene su papel en la economía divina. Ese papel es el de un desligamiento entre la humanidad carnalizada de una mayoría del clero y jerarquía de la manifestación sencilla de Dios y sus santos. Una mayoría social no acepta a sacerdotes y jerarquía, ni a ellos ni a los espacios sagrados ni a los sacramentos, son refractarios a todo esto, por simple animalidad espiritual, por temor a lo santo y también por campañas de calumnias y por pecados reales, claro está. De ahí tantas matanzas de religiosos como en México o en España. Entonces, las gentes ven que las apariciones son rechazadas por los eclesiásticos y así éstos no contaminan de sí mismos esas apariciones. Las gentes por tanto no tienen miedo al agua, a los campos, a los árboles, donde tienen lugar las manfiestaciones, a los místicos pueblerinos y toscos, ajenos a la displicencia del culto y preparado, sobre el que tienen todas las prevenciones: no son del pueblo por su misma cultura y función separada.
Así el rechazo eclesiástico es en realidad una ayuda para que las apariciones puedan llegar a los sencillos, sin estorbarles, aunque desde luego han hecho mucho para escandalizar y estigmatizar las manifestaciones divinas.
Todos somos demasiado humanos, carnales, inmaduros: los eclesiásticos tienen celos de los místicos nombrados fuera de su jurisdicción, como lo tenían los antiguos judíos de los profetas y del mismo Jesús, y por otro lado, el pueblo es muy suspicaz hacia los que se le muestran desde una diferencia social y desde la superioridad intelectual y moral.
A un lado místicos y apariciones, a otro lado, sacerdotes y laicos de militancia, entrenados y formados en especial contra la mística, cortando por lo sano y cargandose a los buenos y a los malos en el crédito social. Es una pena la colosal incomprensión, las colosales o solapadas persecuciones, algunas legendarias, pero cumple esa función positiva que hemos dicho.
Eso no obstante, aquellos sacerdotes que tengan luz suficiente sepan que pueden hacer una bonita y gran tarea de conducir a los místicos llenos de tosquedad, con la prudencia que quieran, como lo hicieron tantos sacerdotes santos en el pasado, asumiendo de grado esta tarea, grande y muy pesada a la vez, ya que los místicos en su inmensa mayoría no son santos sino que tienen enormes carencias que, para someter a su orgullo, compensan de lo extraordinario de sus gracias.

1 comentario:

enREDarse dijo...

Hola... Simplemente paso para comentarte que hemos añadido tu blog a nuestro proyecto de "Cristo en red".
Te dejo un abrazo con los deseos de abundantes bendiciones.
Raúl
http://cristoenred.blogspot.com/

http://cristoenred.blogspot.com/2010/05/la-mistica-verdadera.html