29.9.10

Medjugorje, interpelación a la iglesia universal

Medjugorge interpela a toda la iglesia. Acostumbrados a mirar en pasado las manifestaciones marianas nuestra atención está puesta en las acciones humanas dentro de la iglesia, aceptadas aunque no haya constancia sobrenatural. Medjugorge lleva treinta años de historia en vivo. Y su acción sigue discreta, ninguna aprobación oficial ni desaprobación, más allá de las inmediatas del obispado cercano. Persecución a los videntes, martirio de los franciscanos protectores, fidelidad de los videntes, millones de historias de impacto sobrenatural en los corazones, continuidad con Garabandal, Ezkioga, Fátima, el mismo estilo, porque es la misma Virgen. Visita a las masas sedientas de sobrenatural. Gentes de todos los lugares y razas que por su sacrificio viajando al lugar si van con respeto obtienen su impacto en el corazón y a menudo en el cuerpo enfermo.
Y la iglesia se hace sorda, hay que mantener Medjugorge en el cuarto oscuro, continuar la labor si no persecutoria directa como la del régimen comunista ya caído, sí la de la cuarentena perpetua. Sospecha y negación desde las instancias eclesiásticas, desde muchas de ellas, y las demás callando ante el martirio porque les podrían dañar, para todos aquellos que muestren simpatía por Medjugorge, por cualquier sitio de aparición.
La eclesialidad oficial, la que se practica en lugares de militancia católica, ya sea de raigambre o postconciliar, establece la misma condena: silencio espantado. Negación de la realidad, negación de la evidencia, que se investigue, que se investigue infinitamente. Pero es fácil investigar el sobrenatural del pasado, ya no parece estar, pero ¿qué ocurre con un sobrenatural presente? Si se acepta hay que reconocer lo impensable, el paso de la Virgen María a una dimensión nunca vista: del secreto de los corazones al de la visibilidad, de una Virgen María que puede descartarse como guía inmediata porque no se ve y de un fideismo acerca de la bondad de la acción eclesial sólo porque proviene de organizaciones de la iglesia,habría que pasar a la escucha de la guía mariana. Pero como esto no les va a ser posible, miran para otro lado, a ver si la aparición concluye, pero no concluye y corren el peligro de hacer evidente lo que tenían ocultado, la enemistad mortal contra María.
Detrás de la cuarentena sobre la acción de María, detrás de la declaración de proscripción contra todo creyente en sus manifestaciones en la vida práctica eclesial, detrás de todo eso está la enemistad más profunda, la que supera la de todo perseguidor exterior y físico. Aunque ciertamente todo esto criba las conciencias y separa a los corderos de los cabritos, íntimamente ocultos y disfrazados en cuanto tales. Telón de acero para impedir el paso de Santa María, realmente muy eficaz hasta ahora, pero que por la misericordia divina debe caer o mejor ser horadado, perforado, para que pasen todos los elegidos de buena voluntad que simplemente se ven separados del anhelo divino por tinieblas, que una vez penetradas por la luz se llevan los pecados que les acompañaban y que con la iglesia manifiesta, la del espiritualismo sacrificial, jamás hubieran alcanzado a remediarse.














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