4.9.10

Místicos populares. Necesidad de velar por ellos.

La única cuenta que se hace hoy sobre los místicos es si obedecen a la autoridad, lo que es muy razonable, pero hay muchas más cuentas que hacer, como si son maltratados y expulsados en la práctica del seno de la organización eclesial. En términos generales puede decirse con San Pablo que mientras hay miles de pedagogos sobre Cristo hay muy pocos padres. Y no hay padres apenas para los instrumentos místicos. Se les deja, se les huye, se les trata como apestados. Ahí están los casos legendarios de María Valtorta, de las niñas de Garabandal, de Ezkioga, de María Concepción de Ladeira y de los miles y miles que hay hoy en día.
La evasión de las jerarquías va a provocar que estas personas se descarríen, que se aprovechen otros para hacer montajes y en fin que lo que empezaron siendo buenas manifestaciones celestiales sean la excusa para hacer movimientos cismáticos.
Urge -yo solo puedo dar ideas- una especie de fundación dirigida por la iglesia para la salvaguarda de los místicos populares, siempre contando con carismas de discernimiento; a menudo esos místicos son elegidos gratis date, no salen de comunidades formales, no destacan por sus cualidades de personalidad y tienen fallas morales como todos, elegidos como desecho del mundo, para confusión de los elevados y a menudo tienen un historial de vida muy desgraciado lo que conlleva toda clase de traumas.
La vasta legión de místicos populares quedan salvo contadas excepciones -como en el escorial- sin protección; cierto que el Cielo que los convoca los protege, pero también para que se vea que es necesaria la iglesia, sin guía, sin preparación para comenzar una vida purificada de pasiones, quedan a merced de los acontecimientos y sobre todo de las fallas interiores, explotadas con extrema facilidad por el demonio que naturalmente los ataca sin piedad; a este ataque sin piedad se le suma la orfandad espiritual extrema y provocada deliberadamente; se los quiere ver desprestigiados y desaparecidos, por una conjunción de infierno y tierra.
Si se sigue la actitud actual de "cuarentena a perpetuidad" es seguro que eso desembocará en persecuciones a la iglesia "normal" de mil modos y peores que lo que conocemos, porque eso es lo que ha venido pasando hasta ahora.
Los instrumentos místicos no son escuchados, son tenidos como peligrosos enemigos, se cree tener sobradas razones contra ellos (cuando se admite a quienes demuestren c apacidad de convocatoria), pero el mismo San Pablo, al que tienen en tantísimo, dicen qué sean esos instrumentos místicos, entre los que se incluye naturalmente:

"Dios nos ha asignado el último lugar, como condenados a muerte, puestos a modo de espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres. Nosotros, necios por seguir a Cristo; vosotros, sabios en Cristo. Débiles nosotros; mas vosotros, fuertes. Vosotros llenos de gloria; mas nosotros, despreciados.
Hasta el presente, pasamos hambre, sed, desnudez. Somos abofeteados, y andamos errantes.
Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos.
Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el desecho de todos" (I Cor 4).

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