19.10.10

La misa y la vida de Jesucristo

Recuperemos el significado esencial de la misa muy oprimido por contrarios y negligencias rutinarias.
La misa es la completa vida y resurrección del Señor vivida en tiempo presente, esto es, en cada misa a la que acudimos.
En primer lugar, es la vida pública del Señor, y sus antecedentes de historia sagrada, con las lecturas previas y en el evangelio.
Segundo es la parte de la ofrenda y ascensión a la cruz, en el momento de la consagración. Después el momento de su entierro y silencio hasta la resurrección.
Tercero es la llegada del Señor a nuestro interior por la comunión de la sagrada forma. En un sentido es la bajada del Señor al sepulcro, donde resucita en cada uno de nosotros.
Cuarto es la difusión del Señor desde nosotros a nuestros ambientes, siendo nosotros otros Cristos, reproducción del Señor.
No sólo se trata de la venida eucarística, sino del completo ciclo de vida pública, ofrenda y martirio, entierro y resurrección en la que estamos implicados de manera estrictamente personal. No es rito simple, no es obligación eclesial , no es sólo fe en que viene el Señor en carne viva -aunque esto ya es mucho, es nada menos que fe viva- sino que el Señor puede vivir y difundirse por medio nuestro.
No podemos ser conscientes de esta grandeza todo el tiempo, ni siquiera la mayor parte del tiempo por nuestro propio esfuerzo de voluntad, tan débil. Ser conscientes, para ser operativos en nuestra fe, requiere oración, es decir, que pidamos consciencia, para poder ser más veces Cristos vivos.

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