24.12.10

Silencio de Radio María sobre manifestaciones marianas de tiempos recientes

Radio María lleva a cabo una muy encomiable labor compasiva llevando a Dios y María a los corazones de tantas personas que encuentra en ella un oasis en medio de este mundo tan aislante, trayendo paz a muchos corazones que no tienen consuelo humano.
Siendo lo anterior verdad, hay un extraño silenciamiento en Radio María para cuanto tenga que ver con la actualidad de María, con sus manifestaciones actuales o con todo fenómeno místico. Hay una tradición en el catolicismo hispano de silencio sobre todo esto que dura siglos y que se ha practicado en la vida espiritual de generaciones.
Y así no se ayuda a la misión de la Virgen de manera adecuada, es más, este silencio programático es una amenaza para el futuro de la propia cadena mariana. Es un dualismo que no es bueno, porque deja en la sombra la manifestación directa de la Virgen y son miles de lugares donde Ella se ha manifestado para levantar a las gentes en su fe, y lo ha hecho porque la iglesia en su carnalidad no estaba siendo suficiente para la salvación de las almas.
Desde la iglesia humana, desde sabios suyos, desde criterios de prudencia humana, se ha extendido entre los más estrechamente vinculados a las estructuras eclesiales, la desconfianza no sólo hacia las apariciones, sino hacia cualquier creyente en ellas. Una excomunión de facto, sin decreto, sin pecado. El creyente en apariciones tomado como un peligro, siendo evidente que se trata de reprimir toda manifestación positiva que haga eco a las apariciones.
Todo esto es coherente con el modo como toda profecía es tratada por el establishment ya desde el antiguo testamento e incluso eso tiene una función positiva, es coherente también con la discreción perpetua de la Virgen. Pero no puede ser que a los grandes incendios de los corazones desatados salvíficamente por la Madre respondan con grandes extinciones los mismos que dicen ser sus abanderados.
No se aceptan de facto las manifestaciones de María recluyéndolas al ámbito íntimo (no se dan cuenta de que siguen el mismo principio que los enemigos han aplicado a la iglesia, que se quede en sus oratorios y no brille no vaya a ser que se salven), y arrogarse implícitamente la portavocía mariana con exclusividad, negando todo valor a cualquier otra exteriorización de la acción de la Virgen, y dejando en pie a la Virgen del culto y del evangelio (lo que insistimos ya es mucho de todos modos).
Pero ¿cuáles son las consecuencias de no aceptar la inmediatez de María, su dirección específica, tender un manto de silencio sobre lo que hace Ella? Pues se ha visto por doquier, la pérdida de sentido humano en las instituciones eclesiales hacia sus propios componentes. Oscurecer lo que hace Ella con el argumento de que es inseguro cuanto venga como de Ella a causa de la inseguridad de los humanos visionarios, es no aceptar a los hermanos, justo a los mismos elegidos por Ella, y el que rechaza a los enviados por Ella la está rechazando a Ella misma.

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