18.2.11

Infierno y purgatorio, no lugares pero realidades en otra dimensión

El Papa dijo que el purgatorio no era un lugar físico y algunos medios se han apresurado a pregonar que habría quedado derogada la creencia en este dogma de fe así como el del infierno; es una manera de inducir increencia no ya atacando al Papa sino desvirtuando sus palabras.
El purgatorio no es un lugar ciertamente al que nos pudiera llevar un gps, pero tampoco es una experiencia subjetiva para este mundo. Afectará al alma, ya que el cuerpo estará destruido, pero igual que en el mundo de los sueños vivimos experiencias con una sensación de realidad incluso mayor que en la vida consciente, el estado de purgatorio y de infierno incluye padecimientos como si el cuerpo estuviera sensible todavía. No hay lugar físico pero a todos los efectos el alma va a sentir los padecimientos con mucho mayor rigor que si le quemaran en vida. La distinción entre lugar-no lugar que tanto nos preocupa ahora será irrelevante, porque nuestra capacidad de "sentir" nos la llevamos con el alma tras la muerte.
Las experiencias oníricas o de sueño permiten comprender que no hace falta realidad de lugar o de consciencia o de sensibilidad material para sentir, gozar o padecer con personas y lugares y vivencias "recreados" por el sueño, por decirlo de una manera imperfecta ya que no tenemos otro lenguaje.

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