28.3.11

Esculturas de la desolación

En la localidad de Bermeo, villa de la costa vizcaina, se han plantado una serie de esculturas del escultor Nestor Basterrechea que representan figuras mitológicas de la época pagana en el País Vasco, propias de una cultura religiosa primitiva relacionada con espíritus de los montes, cuevas, aguas, etc. Esto es coherente con el revival arcádico que se ha pretendido en los últimos tiempos en el país vasco, que considera lo antiguo como ideal absoluto y que toma al cristianismo como religión usurpadora de las más antiguas tradiciones. Ignora de plano que los seres mitológicos no son meras fábulas sino entes reales, específicamente demoníacos, de cuya tortura moral y esclavitud el cristianismo les libró. Pero es obvio que quieren volver a ocupar el lugar que tuvieron, como reza el dicho del Señor acerca de los demonios que tras ser expulsados viendo la casa limpia volvieron en número y maldad muy superior.
Superficialmente parece una tontuna esto de los seres mitológicos, pero son una realidad operativa evidentemente relacionada con el proceso de descristianización que se vive en el país vasco en agudo contraste con la calidad de la vivencia religiosa del pasado que apenas sobrevive.
Artistas diversos junto con otros agentes culturales han sido punta de lanza en este revival y son celebrados y popularizados por ello. Pero específicamente Basterrechea fue elegido con otros para decorar el espacio sacro del santuario de Aranzazu, que ha quedado como un gran monumento a la desolación y el vacío, así como a la figuración fantasmagórica, con plena colaboración de la eclesialidad del lugar. Se ignoraba voluntariamente que el escultor y pintor no podía hacer otras obras que las que le imponían estos seres de su devoción artística y vivencial, y por tanto que el resultado fuera necesariamente la apoteosis de la desolación fantasmagórica con la que se ha cercado a la Virgen de Aranzazu. Desolación cuyo único fin en realidad es espiritual y es impedir la devoción de las gentes que puedan acudir, quitarles a la Madre, separarles de Ella, suprimirla de las conciencias. Invocación de arte, tradición, identidad, síntesis de lo antiguo y lo moderno, sólo justificaciones para realizar con toda eficacia la obra de voluntad letal.

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