20.6.11

Posthistoria de Ezkioga, un paradigma

Hemos escrito anteriormente sobre las apariciones de Ezkioga, pero ahora hablaremos de la deuda pendiente que hay con esas apariciones tanto para la iglesia como para la sociedad civil.
Ezkioga es un paradigma de lo más perseguido en apariciones marianas. El obispo de la diócesis de Vitoria, Múgica, nacionalista vasco, con jurisdicción sobre Ezkioga entonces (1932) se combina con el poder republicano para destruir todo foco de apariciones y multitudes devotas asistentes, llegan a volar la capilla que se había establecido. Los videntes más representativos son encerrados en un manicomio y el poder nuevo tras la guerra civil da carpetazo a todo ello. Roma, Pio XI, también condena bajo efecto de los informes de Múgica y sus estudiosos. A su vez Múgica es condenado por Franco y muere ciego y en el exilio habiendo perdido su diócesis.
Quien visita Ezkioga pretendiendo recoger testimonios -lo han hecho muchos periodistas- se sorprende de que la gente, los parientes, los que quedan, están encerrados en un mutismo a cal y canto, la espiral del silencio más lóbrego se cierne sobre el lugar, toda publicidad es para aquellas gentes como mencionar la soga en casa del ahorcado.Hoy es feudo exclusivo del radicalismo vasquista, como lo es el territorio de la zona y existe la sensación de que estás siendo observado y oido pero sin que puedas ver a nadie.
En Ezkioga se profetizó la guerra civil y todos se esforzaron en destruir la acción de la Virgen, los republicanos, la iglesia cercana y lejana, los ganadores de la guerra; aunque el doctor Gregorio Marañon fue enviado por el mismo Azaña y dictaminó que allí no había nada que estuviera dentro de la jurisdicción científica, por razones de política conveniente para todos, se decidió destruirlo. Madrid, Vitoria, San Sebastián, Roma, izquierda y derecha, revolución y contrarevolución concertados en extraño acuerdo cuando luchaban en todo lo demás.
No habrá paz para España si no se devuelve la capilla al lugar (hoy existe una cobertura sobre soportes de madera, pero abierto, sin ser propiamente capilla, si bien está junto al pequeño muro donde se dieron las primeras apariciones).
No se maldice ni se persiguen los eventos de Santa María sin dejar una deuda gravísima de dolor a los descendientes. El lugar exige una reparación, además vinculada a la paz. De momento ni siquiera la nueva jerarquía podría estar dispuesta a hacer esa reparación, habría que desandar un gravísimo camino. Hay una formación dada a las nuevas generaciones de iglesia por ortodoxas que sean, que no solo no ha cambiado la visión preventiva de las apariciones que tenían las generaciones eclesiásticas anteriores, sino que considera que los seguidores de cualesquiera de ellas son enemigos potenciales, como característicamente rebeldes. Los pastores lo son muy selectivamente, la Virgen y sus seguidores serán siempre la cenicienta de la iglesia. Mientras tanto el miedo reina, es patente en el lugar, es patente en el Pais Vasco, es patente en España.
Mientras hay unos pocos  lugares de apariciones que parecen felices, Fátima, Lourdes, y a los que se acoge la iglesia como éxito de discernimiento, quedan los lugares malditos de María, pero no malditos sino por los hombres, de toda raza, condición y dignidad, y en realidad benditos. Piedras preciosas que esperan ser desenterradas del fango de la historia.

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