6.1.12

Comprender a los Reyes Magos

Documentales modernos muestran que en la historia de los Reyes Magos ha habido cambios de obra humana, sobre todo en el arte, produciendo renovadas percepciones a lo largo del tiempo en conformidad con cada época. La interpretación facilona es que todo es una leyenda, pero se olvida que las leyendas tienen un núcleo de realidad, que no puede ser otro que el de los evangelios. Si bien no hay un número fijo en su número ni en sus regalos llevados al Niño Dios, también la providencia se sirve de las interpretaciones humanas para que llegue un mensaje a cada época, adaptado. Es el caso de leyendas pías, en las que de un hecho milagroso ocurrido alguna vez y en un lugar, luego se ha exportado la historia como habiendo ocurrido en multitud de lugares, coloreandola con los hechos, ropajes y figuras locales.
Como todo hecho evangélico las interpretaciones son muy variadas: el Niño nace en un lugar de ruina y miseria, este lugar significa el estado lamentable del mundo; hombres poderosos y sabios, es decir, reyes y sabios, rinden humildemente su corona y sabiduría ante el que las ha creado, y esto es lo que tienen que hacer todos los que vengan después de ellos, o bien ser sus perseguidores. Los dones que se ofrecen son para que se reconozca su soberanía, su martirio y su divinidad. El Cielo muestra sus signos, sincronizándose con el dueño del Universo, por tanto hay que estar atento a los signos celestiales, para que así se pueda hacer lo que viene de Dios y es en la noche cuando tienen lugar los signos, es decir, en la noche de la desolación y aparente orfandad de Dios esperar que brille su luz para seguir el camino que marca.
Tres reyes cada uno de una raza (aunque esto literalmente no esté dicho en la escritura) todos unidos en la búsqueda de Dios y su adoración. No se escandalizan por la pequeñez y pobreza con la que se presenta Dios, encarnado en un niño, en un pesebre. Hay que entrar por la puerta pequeña que es la de esta Familia sin nada, los pobres bajo cuya aparente miseria se esconde Dios mismo.
Los artistas hacia el renacimiento pintan ya una mezcla entre palacio y pesebre, algunos lo deploran, como que se rompe la historicidad o se desmiente la pobreza del Nacimiento, sin embargo, en el plano sobrenatural contienen enseñanza literalmente verdadera: lo que se ve es un lugar mísero a los ojos materiales, pero es un palacio celestial lleno de encanto, que al incluir elementos de pobreza podrá ser entendido por los pobres que son la inmensa mayoría de la humanidad, personificados en los pastores que en su época tenían fama de pobres y de maleantes, erráticos y de afán material.

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