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Fallece Mariette Becco vidente de Banneux

Actualizado 9 diciembre 2011 Pablo Ginés/Religion en Libertad La semana pasada murió con 90 años en un hogar para ancianos Mariette Beco, la vidente de las apariciones marianas aprobadas de Banneux (www.banneux-nd.be), en Bélgica. Mariette Becco era una niña belga de 11 años en 1933, en una casa rural humilde que no practicaba la religión, con muchos hermanos, un padre que no iba a misa y una madre desinteresada en esas cosas. Mariette no era muy piadosa, aunque alguna vez rezaba con un rosario antes de dormir. Pero todo cambió cuando miró por la ventana de su cocina el 15 de enero y vio "una luz y una hermosa Señora que tenía la cabeza muy iluminada, como si la luz irradiara de su propio cuerpo. Tuve miedo". Así se inicia una serie de 8 apariciones, la última el 2 de marzo de ese año de 1933, en las que la Señora se presentó como "la Virgen de los Pobres", señaló una fuente, pidió que se construyera una capilla y repitió que venía "a aliviar el dolor" y "a los enfermos". (La historia bien detallada se puede leer en español AQUÍ).La transformación de Mariette (que volvió a ir a catequesis y pasó de ser la peora la mejor alumna) y la abundancia de curaciones y conversiones que se produjeron entre quienes acudían al lugar y a la fuente enseguida fortalecieron la convicción de la Iglesia de que eran auténticas. Demasiadas apariciones en Bélgica Pero había un impedimento insólito: también en Bélgica y también esos días, en la aldea de Beaureaing, del 29 de noviembre de 1932 al 3 de enero de 1933 la Virgen se había aparecido a cinco niños de dos familias distintas, y una de las familias era socialista, no cristiana, por lo que el Partido Socialista, la prensa afín y las autoridades locales y nacionales habían reaccionado con un fuerte debate, que se hizo más virulento cuando la familia socialista adoptó el catolicismo pese al entorno hostil. (La historia completa de estas apariciones, en español, AQUÍ). Y apenas unos pocos días después, la Virgen se aparecía a Mariette... el párroco local, igual que el obispo, titubearon un poco. ¿Demasiadas apariciones? Beaureaing y Banneux parecían competir... pero lo cierto es que en ambos lugares se daban conversiones y curaciones. Y cuando llegó la Segunda Guerra Mundial y los nazis ocuparon el país, los belgas y muchos franceses se volcaron en la oración en ambos santuarios. Así, en 1949, ambas apariciones fueron aprobadas por la Iglesia, y no solo por el obispo local, sino por la Santa Sede: Beauraing el 2 de Julio, y Banneux el 22 de agosto. Son las últimas apariciones en recibir aprobación formal de la Santa Sede, aunque otras posteriormente si han tenido la aprobación de sus obispos. Una vidente con vida familiar discreta La niña vidente de Banneaux, Mariette, creció, se casó, tuvo hijos, envejeció. Tuvo una hija que murió siendo muy niña, y otra que murió ya mayor, con 61 años, en 2008. Mariette vivió sus últimos años muy unida a su hijo y a sus nietos. Cuando Juan Pablo II visitó Banneux, se entrevisto con Mariette. En 2008, cuando se cumplían 75 años de las apariciones, difundió a través del rector del santuario, el padre Josseph Cassart, un sencillo mensaje: "yo no fui nada más que un cartero que entregó una carta; una vez se ha hecho, el cartero ya no tiene importancia". Vivió su vida en discreción perfecta, y a veces visitaba el santuario desde el más sencillo anonimato. ¿Qué apariciones se aprueban? La aprobación de las apariciones suele correr a cargo del obispo local. Se analizan cuatro aspectos: la conformidad del mensaje con la Sagrada Escritura, la comunión con la Iglesia, la coherencia entre la vida de los videntes y su mensaje y los frutos de conversión que despierta. Tanto los frutos como la coherencia requieren de años de observación, aunque hay casos «rápidos», como el de Damasco de 1982, aprobado casi al momento De 12 apariciones, sólo Fátima es conocida En el siglo XX se han dado 12 apariciones o manifestaciones de la Virgen aprobadas por la Iglesia, y curiosamente los católicos de a pie desconocen casi todas excepto Fátima, que atrae 5 millones de peregrinos al año. Mientras Mariette llevó una vida familiar normal, el 13 de febrero de 2005 moría Sor Lucía, la última vidente de Fátima, con 97 años, después de una larga vida como religiosa de clausura. También los cinco niños de Beaureaing se casaron. Rick Salbato, periodista católico, autor de «The Miracle of Damascus», un libro de 1990 que describe las apariciones de la Virgen en Siria a la vidente Myrna Nazour, aprobadas por los obispos de Damasco, el católico y el greco-ortodoxo, se extraña de la popularidad durante décadas de muchas supuestas apariciones no aprobadas por la Iglesia, mientras que algunas que sí han sido aprobadas apenas se difunden. Su teoría es que al demonio le conviene mantener a la gente distraída con casos dudosos y esconder los mensajes aprobados. Laus, aprobada en 2008 Las dos últimas apariciones con mensajes aprobados por la Iglesia son las de Laus, en los Alpes Franceses, y las de Champion, Wisconsin, EEUU. La vidente en Laus era una pastora de 17 años llamada Benoîte. La aparición se le presentó muchas veces de 1664 a 1718 diciendo: "Soy la Señora María, la Madre de Jesús". Durante cuatro meses la vio en un prado, y después en la aldea, pidiéndole construir una gran iglesia para salvar muchos pecadores mediante la confesión. Benoîte profesó votos como terciaria dominica (es decir, no entró en vida religiosa comunitaria) y murió a los 71 años con fama de santidad por su vida de oración. Las apariciones fueron aprobadas sólo recientemente, en mayo de 2008, por el obispo local, Jean-Michel di Falco Léandri, de la diócesis de Gap. La aparición de EEUU...¡a otra belga! El último caso, aprobado en diciembre de 2010 por el obispo de Green Bay, Wisconsin, se dio en Estados Unidos, en el pueblo de Champion en 1859 aunque la vidente era ¡otra belga! Se trataba de Adele Brise, joven inmigrante que apenas llevaba 4 años en Estados Unidos, en una zona muy rural, y ni siquiera hablaba inglés. La Virgen se le apareció 3 veces y no le pidió construir una capilla sino "enseñar a los niños lo que deben saber para la salvación" y "enséñales con sus catecismos, cómo hacer la señal de la Cruz y cómo acercarse a los sacramentos". Adele Brise se volcó en la educación a niños pobres y murió con 66 años como terciaria franciscana.

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