11.3.12

Contra el pasado cercano y por el pasado carismático

En los medios de formación católicos se ha hecho muy reiterada la atención a los primeros cristianos, pueden estar durante años estudiando solamente los libros biblicos sobre ellos, sobre todo las cartas de San Pablo y Hechos de los apóstoles. Se reproduce un cierto escriturismo obsesivo, queriendo extraer vida para hoy de aquellos textos, lo que en sí no es ilegítimo si no fuera porque a esa reiteración de años y años le acompaña un silenciamiento igualmente obsesivo del resto de los textos.
El origen de esa tendencia es la desilusión de décadas que ha seguido al Concilio Vaticano II, se esperaba la gran primavera y ésta no llegó, sino la mediocridad decepcionante y la caída del número quedando en minoría marginal. Una respuesta a una crisis de ilusión semejante se había dado ya entre los evangélicos norteamericanos, lo que daría lugar al pentecostalismo protestante norteamericano de principios del siglo XX. De ahí surgió la renovación carismática que puso el acento en los carismas -en sí mismos sólo instrumentales pero vueltos fundamentales- y en dones extraordinarios, hablar en lenguas, sanación por imposición de manos, cantos en éxtasis, exorcismos. Católicos que se entusiasmaron con la renovación de la iglesia de los años 60, han sufrido la misma crisis que se dio entre los evangélicos, pero no se han atrevido a dar el paso pentecostal, al haber quedado en ellos la prevención hacia la mística, recibida desde la tradición donde se daba primacía al sacrificio y el ascetismo. Viven en gran contradicción, rechazan la tradición sacrificial y ven a la autoridad solo como pompa, anhelan lo bonito de los primeros escritos cristianos, pero están como atados, sin dirigirse hacia ningún lado, solos frente a su gran muro de las lamentaciones por el pasado que denostan y por la ilusión que quisieran materializar pero que no llega ni puede llegar bajo sus presupuestos. Es solo deseo, imposible de llenar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me da mucha pena el autor de este blog. Demuestra una gran ignorancia por no decir una gran incultura. Y lo peor de todo es de los que tira la piedra y esconde la mano. En esta entrada ha escrito afirmaciones bochornosas indignas de un cristiano, un mariano o lo que sea. Bien en es cierto que en la Renovación Carismática se han vivido ciertos abusos como en el resto de movimientos eclesiales, pero de ahí generalizar es donde este hombre mete la pata hasta el cogote. Dice que los carísmáticos "viven en gran contradicción" ¿cuál? ¿cuántos?, dice que "rechazan la tradición sacrificial" esto es una BURDA MENTIRA. ¿Dónde ha leído esto? Le aseguro que no he visto a gente hacer más ayunos y sacrificios que a carismáticos. Esto que escribe es calumnia, buen hombre.
Afirma que "la autoridad la perciben como pompa", en la Renovación buen calumniador, la autoridad se percibe como obediencia, todos los grupos carismáticos se ponen inmediatamente a disposición del párroco y del Señor Obispo. ¡Qué sería de muchas diócesis sin la ayuda de los carismáticos y de los Kikos? ¡Un asilo de ancianos moribundo! Es verdad, anhelamos los carismas, pero para todos los cristianos, toda la Iglesia tendría que ser carismática. ¿De dónde saca que se denosta al pasado? ¡hombre de pluma canallesca! Díga lo que se rechaza del pasado y deje tirar piedras escondiendo la mano. La Renovación comulga al cien por cien con la Iglesia, por lo tanto acepta la tradicción como fuente de conocimiento y acepta todos los dogmas y documentos de concilios precedentes.
Le aseguro que hay carismáticos que de verdad están llenos de carismas que dan gratuitamente para los demás, que son muy felices en el Señor y que no están frente a ningún gran muro de lamentaciones sino que sólo miran hacia adelante, no como usted que no mira ni para adelante ni para atrás, sino que se queda encerrado en sus presunciones concebidas sabe Dios donde.
Le recomiendo que deje de criticar gratuitamente y públicamente a católicos fervientes y pida perdón al Señor por sus calumnias hacia otros hermanos. Está en el camino equivocado.
De paso le recomendaria que viera este video para que si sigue escribiendo lo haga al menos con un mínimo de conocimiento: http://www.youtube.com/watch?v=PpY8KcvnKPY
Podrá ver que todos los últimos papas han bendecido a la Renovación Carismática, cosa que usted es incapaz de hacer. ¡Pobrecillo!

Hirigoyen dijo...

Lamento la airada reacción. En realidad el texto no habla de la Renovación, sino de otra rama en la iglesia que no tiene denominación específica pero que vive en un irredentismo, queriendo una refundación pentecostal, queriendo revivir la iglesia de las comunidades paulinas, una iglesia renovada que considera el pasado eclesial como condenable y que vive en desazón la iglesia actual. Estaría en contradicción entre aquella iglesia primera de los muchos carismas y hermandad y la tradición recibida,que en general denosta, pero de la cual paradójicamente toma el juicio de peligrosidad hacia los carismas.
Se comparte con la Renovación su desazón por la ineficiencia vivencial cristiana y la admiración por la primera iglesia, pero pretende otro tipo de renovación de exclusivismo paulino, claro está limitada a pequeños círculos cultos orientados por algunos teólogos; era de esta tendencia de la que se hablaba y no de la Renovación.