20.7.12

Sacerdotes y profetas



"El Vaticano II no dice en ningún momento que sean tres, pero habla de un triple oficio (triplex munus) o del oficio profético, sacerdotal y real. La idea de que hay un solo oficio, el sacerdotal, con consecuencias proféticas y reales, parece también contar con argumentos en su favor. Este oficio sacerdotal estaría a su vez vuelto hacia Dios y hacia el mundo: su función sería mediadora. Esta visión explicaría las aparentes superposiciones de los textos del Vaticano II, por ejemplo el que se diga que el testimonio pertenece tanto al oficio sacerdotal (LG 10) como al profético (LG 35). Puede notarse también la interacción de las tres funciones: la real es sacerdotal y profética; la sacerdotal es real y profética; y la profética es sacerdotal y real. Pero Cristo es el modelo de todas ellas".
Este texto tomado de www.mercaba.org, explica también quÉ son los oficios referidos por los padres de la iglesia: sacerdote y profeta y rey (de dolores), de ellos los dos primeros místicamente se pueden dar en la misma persona, sin embargo el carisma extraordinario visible se da a personas mayoritariamente no sacerdotes, si bien no porque Dios quiera excluirlos, sino porque a menudo se concentran en su función sacramental, donde ejercen oficio también profético pero institucionalizado.
Frente al sacerdote y el resto del mundo emerge el profeta de carisma extraordinario. El mundo generalmente lo rechaza, se burla, haciéndole así callar tras un tiempo, pero este rechazo se da también y con más frecuencia de lo que pudiera parecer desde los sacerdotes.
Se crea así una continuidad de actitudes entre el sacerdote del antiguo testamento, y el del nuevo testamento, el sacerdote actual. En el antiguo se le impide profetizar (generalmente anunciando desgracia) y se le expulsa o se le encierra, como en el caso del sacerdote Miqueas; además el sacerdote o jerarquía sacerdotal queda en connivencia con el poder civil para esta oposición.
Hoy día se leen los textos del antiguo testamento, se escribe sorbe ellos por los eruditos bíblicos pero desde luego evitan escrupulosamente referirse a esta continuidad extrañamente reiterada de la oposición entre sacerdote y profeta, que no tendría porqué tener lugar. El sacerdote podría hacer la función profética apocalíptica pero no puede o no quiere, y es entonces cuando Dios ha de enviar al "especializado" por decirlo así en profecía como carisma extraordinario.
La corriente contraria es considerar, (esto ocurre por ejemplo entre los carismáticos de movimiento, católicos o protestantes), que la profecía es algo normal para cualquiera, obviando la estricta manera de la elección divina (extrae sus profetas a menudo de personas de gran rusticidad, para que sean también puerta estrecha; Dios no se lo pone desde luego fácil a sí mismo, si hablásemos humanamente).
De todos modos, el ámbito de los profetas, como lo explicara el estudioso español padre Arintero, en cuanto a su rechazo, éste resulta instrumental con respecto al cuidado de los operarios místicos que Dios mismo se reserva para Sí, así que ese rechazo aunque sea tan penoso y triste en una visión compasiva, tiene efectos muy beneficiosos y providenciales, lo cual desde luego no supone en modo alguno que los sacerdotes que se oponen queden legitimados y al contrario tendrán que dar cuentas al mismo Dios.

Datos sobre los profetas del Antiguo testamento

  • Joel: Visión de la Edad del Evangelio; la cosecha de Jehová entre las naciones.
  • Jonás: Vislumbre del interés del Jehová de Israel, en los enemigos de Israel.
  • Amós: La Casa de David, ahora rechazada por Israel, un día regirá la tierra.
  • Oseas: Jehová, rechazado por Israel, un día será Dios de todas las naciones.
  • Isaías: Dios tiene un remanente, para el cual hay un futuro glorioso.
  • Miqueas: El Príncipe Venidero de Belén, y su reinado glorioso.
  • Nahum: El juicio inminente de Nínive, y su desvanecimiento.
  • Sofonías: El advenimiento de una nueva revelación, bajo un nuevo nombre.
  • Jeremías: El pecado, la destrucción, y la gloria futura de Jerusalén.
  • Ezequiel: La caída de Jerusalén, su restauración, y su glorioso porvenir.
  • Abdías: Por su enemistad contra el pueblo de Dios, Edom perecerá del todo.
  • Daniel: Los Cuatro Reinados, y el reinado universal y eterno de Dios.
  • Habacuc: La seguridad del triunfo final del pueblo de Jehová.
  • Hageo: El segundo templo, y el gran Templo Futuro.
  • Zacarías: El Rey venidero, su casa, y su reinado de gloria.
  • Malaquías: Ultimo mensaje a la desobediente Nación Mesiánica.
Fechas Aproximadas de los Profetas
División del Reino, 933 A.C.
Surgimiento de Asiria como potencia mundial, cerca de 900 A.C.
  • Elias 875-850
  • Eliseo 850-800
"Comenzó Jehová a talar a Israel," 2 Reyes 10:32
  • Joel (?)840-830
  • Jonás 790-770
  • Amós 780-740
  • Zacarías 748
  • Oseas 760-720
  • Isaías 745-695
  • Miqueas 740-700
Cautividad del Norte de Israel, 734 A.C.
  • Oseas 730-721
  • Ezequías 726-697
Caída del Reino del Norte, 721 A.C.
  • Sofonías 639-608
  • Nahum 630-610
  • Jeremías 626-586
Caída de Asiria, 607 A.C.
  • Habacuc 606-586
Jerusalén tomada e incendiada, 606-586 El Cautiverio, 606-536
  • Daniel 606-534
  • Ezequiel 592-570
Caída de Babilonia, 530 A.C.
Regreso del Cautiverio, 536 A.C.
  • Hageo 520-516
  • Zacarías 520-516
Reconstrucción del Templo, 520-516
  • Esdras 457-430
  • Nehemías 444-432
  • Malaquías 450-400

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