1.7.13

Falacias en la oposición a las apariciones

Hay muchos argumentos contra las apariciones que se dan desde dentro de la iglesia, sobre todo por representantes. Tomaremos como ejemplo un texto de un sacerdote, publicado en Catholic.net, que poco después de su publicación digital fue alejado de su ministerio por escándalo carnal muy grave, por su propio obispo.
El texto utiliza sobre todo generalizaciones abusivas:
"Las falsas apariciones que pululan por doquier, muchas veces como algo totalmente extravagante que consigue más el apartar a las almas de Dios y de la Virgen que el llevarlas a Ellos". Le llaman la atención al escritor las extravagancias, sin nombrarlas y sin tener en cuenta que todos los santos fueron tenidos por extravagantes de un modo u otro, mucho más los hechos de María. La misma crucifixión tendría que ser tenida como por completo extravagante, ninguna religión concibió jamás un Dios abajándose hasta morir en una ejecución humillante.
Considera como abusivas las interpretaciones de nuevas apariciones"no es extraño escuchar muchas veces en los promotores de estas mentiras y falacias, de estos montajes: "Es la continuación de Fátima..." "Esto es como Fátima". Pero proveniendo de María no es de extrañar que Ella haga continuación de sí misma. Incluso si se dijera de una buena aparición que es continuación del evangelio, no habría nada abusivo aquí, como no lo sería decir que una orden santamente fundada es continuación del evangelio en cuanto ambos, evangelio y santa orden, proceden del mismo Señor.
Se oponen las escasas apariciones aprobadas por la iglesia y las nuevas, siempre sin concretar nada de cuáles son las nuevas, poniendolas todas bajo el mismo orden, sólo porque son nuevas ya serían sospechosas. Pero son nuevas y antiguas a la vez, como la Virgen es nueva y antigua a la vez, como lo es la iglesia.
Los mensajes de las apariciones aprobadas eran breves y sencillos, pero los mensajes de las "nuevas apariciones" son mensajes larguísimos, aburridos, da la impresión de que no acaban nunca. La longitud de los mensajes no parece un criterio adecuado para juzgar una aparición. Hay un hecho que es que cuanto más avanza el tiempo y más se distancia de Dios la humanidad, más ha de recurrir la Virgen a todas las vías, comunicándose por vía extraordinaria mucho más, y en mucha parte la razón es que quienes tenían que dar la doctrina por medios normales no la quieren dar, o la dan desde un objetivo de connivencia con el mundo.
Los mensajes de las "nuevas apariciones" serían mensajes llenos de temor y de miedo y eso probaría su falsedad. Pues siguiendo esa lógica habría que suprimir el apocalipsis. Y la biblia distingue entre verdaderos y falsos profetas, siendo estos aquellos que anuncian buenas venturas. Un mensaje verdadero de todos modos no tendría sólo catastrofismo (como en los documentales sobr el 2012) sino que estimularía acercarse a Dios de manera eficiente mediante el recurso a la Maternidad de María con los sacramentos. Decir que porque hay mensajes que incluyen el temor ya no son verdaderos es un despropósito teológico completo e indicio de una ignorancia voluntaria.
Un discurso completamente volcado a la negación indiscriminada de apariciones ya indica que no es de buena voluntad y que se enmarca en una voluntad negadora, muy habitual históricamente en élites de iglesia.

Lo más frecuente en apariciones problemáticas es el caso de apariciones que nacen verdaderas pero que resultan expropiadas por videntes posteriores y grupos de entorno excluyantes que se apropian de la aparición. Ese sí es un problema frecuente. Hay quer distinguir entre apariciones verdaderas sin más, apariciones verdaderas expropiadas por grupos y apariciones con interferencias malignas, que no indican falsedad sin más. En cualquier caso el discernimiento no se puede hacer sin la presencia precisamente de un carisma de discernimiento: ni todo el saber teológico del mundo garantiza discernir, si no hay ese carisma.

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