25.2.14

Bola de la redención. Profecía católica del fin de los tiempos.

La profecía de la bola de la redención se dió a lo largo de diferentes mensajes y en varios años en el lugar de Bayside, cerca de Queens, Nueva York.
La profecía, de cumplirse, concreta el modo en que tendrá lugar la cuasi extinción de la humanidad. Es llamativo que coincide con profecías paganas de distinto signo, pero aportando lo que éstas no pueden dar: la vinculación entre este megadesastre y la misericordia divina. Las profecías paganas no pueden aportar una visión consoladora.
El nombre de redención dado al objeto celeste tiene que ver con la liberación de quienes queden fieles en aquel entonces y sobre todo la profecía advierte de que sea tomada en serio la amenaza global; y a quienes viven como si Dios no existiera, les dice que cambien de vida.
El objeto aparecería como un segundo sol, o planeta gigantesco, mucho mayor que Júpiter, que en su traslación cósmica afectará a nuestra tierra, sin chocar con ella, pero sí alterándola por completo con su fuerza electromagnética y furza gravitacional, hasta en su giro, provocando olas gigantescas y ocupandose (por el mar) territorio hasta 200 metros de altura. El levantamiento de las placas tectónicas fruto de la actividad magmática hundirá unas tierras y levantará otras, generando una nueva orografía universal.
El tercer secreto de Fátima tiene que ver con este futuro si bien no ha quedado claro su contenido exacto, dentro del confusionismo tan característico de los últimos tiempos.
Los tiempos de la profecía no pueden establecerse, dado que como toda profecía su cumplimiento es condicional a la oración que se haga y a la reforma de vida que se haga, pero estamos sin duda en la cuenta atrás imparable. Sin duda una mayoría no hará ningún caso, inclusive no puede esperarse la menor atención desde la iglesia humana, que de hecho no gusta nada de estas apariciones en cuyo marco se dio ésta y otras muchas profecías, sobre todo porque se dijo también que el Papa Pablo VI estaba preso de su círculo y que tenía un sosias, un impostor que era utilizado en apariciones públicas. Comoquiera que sea este episodio, el conjunto de mensajes de las apariciones constituyen un repertorio de enseñanzas, en miles de páginas, que por sí solas permiten alimentar una cosmovisión católica en fidelidad, con lenguaje en primera persona del Señor, la Virgen y santos, que no puede encontrarse con tal extensión y detalle vital en ningún otro sitio.
La profecía hará que se produzca revelación de corazones, unos escucharán, otros se cerrarán, pero no podrán estos decir que no tuvieron conocimiento para salvarse.
Dado que el mundo ha sido creado por Dios Padre, la bola de la redención será actuada por El mismo en su magna combinación de justicia y providencia paternal.

 
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