26.8.14

Cuidado no caigais (historia real de un grupo de oración)

Había un grupo de oración hace 30 años como no había otro igual por el amor que reinaba en él; pues bien todo se rompió entre ellos, pero no de manera violenta, sino muy sutil, a partir de una jovencita de 15 años, de aspecto angelical que afirmaba ver a la Virgen, aunque no decía que sin cabeza, lo que se supo sólo mucho más tarde cuando ya todo el mal estaba hecho. El director del grupo al que llamaban "el padrecito", religioso de san Juan de Dios, estaba prendado de esta jovencita y su angelicalidad, pero llevado además de su concepto de una iglesia corrompida, consiguió convencer a varios seminaristas de que salieran del seminario; acudían a muchos sitios de apariciones, según entendían ellos que el Cielo les convocaba; finalmente lo que consiguió fue que todos aquellos seminaristas dejaran su vocación y él mismo colgó los hábitos, abrumado de sentimiento de culpa, al ver todo el autoengaño y el daño que había producido con todas sus falsas ilusiones. Sí hubo parte del grupo que entendió que la chica no era buena vidente, pero otra parte quedó a su favor, y de ahí vinieron las divisiones y la disolución, y como ya se ha dicho, todo sin discusiones ni acritud, meramente con la desconfianza mutua interior.
Hito en todo este proceso fue este hecho: el grupo no tenía medios económicos para desplazarse a sitios de apariciones, y el Cielo les propuso a través de otra vidente que les pondría un autobús para el día X conducido por el mismísimo arcángel San Miguel; nadie lo creyó y por eso no acudieron, excepto un matrimonio anciano, que acudió a la cita en la hora de salida del autobús fijada, pero llegaron tarde y sólo pudieron ver al autobús marchando de vacío, viéndolo claramente conducido por un ángel. Los que creyeron vieron.
Asociación Astintze 53-70,

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