15.9.14

Cábalas sobre la firma de Cristóbal Colón, nada de esoterismo

Quien fuera obispo de Tui en el siglo XIX, y literato de cierta fama, planteó la interpretación de la firma de Cristóbal Colón. La traemos aquí porque esta firma es objeto de un empeño de esoterización en la línea de Código de Vinci, e incluso el perseguidor de nazis Simon Wiesenthal ha hecho su propia hipótesis sobre un significado criptojudío. La firma es ésta:


Y aquí la interpretación que indica un gran espíritu de devoción:
"Paréceme haber descubierto la verdadera lectura de las siglas que Colón usaba en su firma, y quiero ofrecer las primicias de mi descubrimiento a la Real Academia de la Historia, que hace ya no pocos años se dignó honrarme con el título de Académico Correspondiente. Omito preámbulos y disquisiciones, que tal vez exponga en ocasión oportuna, y paso a tratar de la lectura de las siglas, la cual ha de ajustarse a estas normas:
 Las letras se han de leer en el orden en que Colón quería que se leyeran. Estas letras son abreviaturas, como se advierte al contemplarlas y se deduce de las mismas palabras del Almirante. La frase expresada en estas abreviaturas debe acomodarse a la significación del nombre de Colón o a alguna idea predominante en el inmortal descubridor. Mi interpretación responde a las tres normas. He aquí la firma, tal como aparece en muchos documentos: Firma Y he aquí también lo que dice Colón acerca de ella: «Don Diego, mi hijo, o cualquier otro que heredare este mayorazgo, después de haber heredado y estado en posesión de ello, firme de mi firma, la cual agora acostumbro, que es una X con una S encima, y una M con una A romana encima y encima della una S, y después una Y griega con una S encima, con sus rayas y vírgulas, como yo agora fago, y se parecerá por mis firmas, de la cuales se hallarán muchas...» (Institución del Mayorazgo, 22 de febrero de 1498.)





 Las siglas, por tanto, se han de leer de abajo arriba (X con S encima, M con A encima y S encima de la A, y finalmente Y griega con S encima también), es decir, como abreviaturas,  pues sólo en abreviaturas se usan en los manuscritos las letras superpuestas. la lectura de todas las siglas resulta Cristo, hijo de María. Indicio suficientemente claro de que la inscripción se ha de leer en griego es el cuidado con que exige el Almirante que la Y del tercer grupo sea griega. Y esta letra es precisamente la que en el transcurso de cuatro siglos ha desconcertado a los intérpretes, que se han empeñado en ver en ella la inicial de «Iesus» o de «Ioseph», sin reparar en que ambas palabras se escribían entonces constantemente con I latina hasta en sus abreviaturas (Ihūs, Ios.) y debía ser rarísima la fórmula Christus, Maria, Ioseph, si acaso se usaba alguna vez. Colón, que conocía la significación de su nombre de Cristóbal (Christophorus, Imagen, el que lleva a Cristo), hasta el punto de traducir al latín la segunda parte de él firmando XPOFERENS, que amaba con fervorosa devoción a la Santísima Virgen y veía en ella la primera Imagen, y que creía haber recibido de Dios la misión de llevar a Cristo a las Indias reunió estas ideas en las siglas que eligió para su firma y las enlazó con su nombre, que escribió debajo en forma que a todos les fuese asequible su significado. Sólo una dificultad podría oponerse a la lectura de las siglas en griego: la de que Colón no conociese esta lengua. Pero ¿quién puede asegurar que el marino que había recorrido todos los mares y visitado los puertos de Grecia y otros del Oriente no conocía lo poco de griego que se necesita para entender y adoptar una frase de tres palabras, de las cuales sólo una es puramente griega, pues las otras dos son hebreas y han pasado al latín y al castellano? ¿No entendía también, como ha demostrado, la palabra Imagen? ¿Y no podía haber aprendido esa frase de alguno que supiese griego, si él no lo sabía? Como esta interpretación satisface cumplidamente a todas las condiciones del problema, creo que debemos leer las siglas de la firma del descubridor del Nuevo Mundo: «Cristo, hijo de María»,

dando por resuelta la cuestión que ha preocupado hasta ahora a los investigadores de asuntos históricos".

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