2.11.14

Diálogo con San Ignacio 20 años atrás



En 1992 alguien tuvo la visión de cómo la casa de los jesuitas en Loyola entraba en ruinas, tras lo cual se produce la enseñanza siguiente del mismo San Ignacio:

(Habla San Ignacio)

La caída del suelo en la Compañía de Jesús significa que desde hace bastantes años se están intentando conseguir cambios de vientos nuevos, sin tener en cuenta el espíritu de los compañeros de Jesús.
La caída del techo es porque desde Roma saldrán nuevas normas para la Congregación, sin tener en cuenta tampoco el espíritu de los compañeros de Jesús.
Si fallan los cimientos, (representados por el suelo), si fallan los principales representantes de los que comenzamos siendo y sintiéndonos compañeros de Jesús, ¿tú crees que el resto del edificio se puede sostener?
- (El instrumento dice:) Sin suelo y sin tejado ningún edificio se sostiene. ¿Por eso siempre siento el suelo temblar bajo mis pies en esta capilla antes de la consagración? Porque después de la consagración ya no lo siento.
-Quieren caminar sin el espíritu nuestro, ser compañeros de Jesús; y si no tienen a Jesús por compañero no son agradables ni a los ojos de Dios Nuestro Señor, ni a los nuestros.
- ¿Qué debemos hacer?
- Orar mucho, pero mucho, mucho, mucho.
- ¿Y qué debemos pedir?
- Que la Compañía de Jesús y sus integrantes y todos sus representantes sean fieles al espíritu de sus fundadores. Te preguntarás ¿por qué digo fundadores? Bien, la respuesta es sencilla: yo comencé, pero fuimos más de uno los que partimos con una misma intención, dar a conocer y amar a Jesús en todo lugar y a toda persona que el mismo Jesús ponía en nuestro camino y sólo los amigos pueden hablar bien de los amigos.
(...)
 Lo que realmente nos apena a todos los fundadores es que esto está sucediendo en todas las congregaciones
- (Instrumento): ¿Qué podemos hacer nosotros? sólo somos cinco.
-¿Acaso cuando nosotros comenzamos éramos cinco?
-Supongo que comenzaríais solos y después se fueron agregando.
-Nunca estuvimos solos; todos teníamos claro que Jesús nos acompañaba.
- No sé qué decirte, San Ignacio.
(...)
-Jesús y Santa María nunca abandonan a quienes creen, aman y confían en Ellos. ¿Vosotros confiáis, amáis y creéis en Jesús y en santa María, su Madre?
- Sí
(San Ignacio sonríe)
-¿Entonces? Adelante.
Veo a San Ignacio vestido con el hábito y capa. Me enseña un libro.
¿Entiendes por qué las hojas del libro están en blanco?
-¿(Es) porque de lo que vosotros escribisteis no va a quedar nada? Me refiero a vuestras reglas y normas.
-Sólo quedan fechas.
- Yo sólo veo fechas en la esquina de las hojas, parece un calendario.
- El tiempo está en vuestras manos.
- Difícil tarea nos pones, San Ignacio.
-Lo difícil se hace fácil cuando el esfuerzo merece la pena, ¿no crees?



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