21.3.15

Lanza de fuego sobre la tierra, datos y profecías

Apareció en 2014 el texto de Lucía de Fátima referente al astro del que brotaba una lanza como de fuego, que afectará al eje de la tierra y produciría la convulsión de todo nuestro planeta. Publicado en el libro Sob ohlar de María,  publicado por las carmelitas de Coimbra con autorización eclesiástica y que compré en el mismo Fátima para tener la seguridad de que no era una falsedad.
Esto es coherente con la profecía reiterada muchas veces en las apariciones de Bayside, N. York, sobre la "Bola de la redención", astro que produciría catástrofes nunca vistas, y que apareció en muchas fotografías de manera prodigiosa tomadas allí por devotos.
Se prodigan también visiones de dos soles en el firmamento, por católicos, por ejemplo en Medjugorge, como por no creyentes, no está el segundo sol físicamente, pero sí se percibe. El milagro del sol de Fátima pudo tener también este significado, un sol que cae sobre el mundo y que de hecho aterrorizó a los circunstantes.
La misión de ese astro es aplicar la justicia de Dios, aunque no sabemos cuándo será pero sin duda afectará de lleno a los que son jóvenes hoy día.
Hoy nos preguntamos qué base científica puede haber para cualquier fenómeno, pero tomando como punto de partida el dato de la lanza de fuego que sale del astro, observamos que esto se produciría (pero esto es hipótesis) mediante una llamarada electromagnética saliendo del astro, un planeta-cometa, atraída por simpatía hacia el imán de la tierra, dado que la tierra como los demás planetas es un inmenso imán, cuya radiación es la que de hecho nos protege de las llamaradas solares. El choque de ondas sería como el de una tormenta eléctrica, pero claro de nivel colosal; esto afectará a la rotación terrestre, el magma interior saldrá a la superficie, y mucho más que un tsunami el volcaje de la tierra producirá la invasión del mar que en algunas zonas superaría los 400 metros de altura. Dejamos toda consideración sobre la aniquilación humana consiguiente.
Este sería el llamado astro Ajenjo del Apocalipsis.
Esas serían las bases mecánicas del proceso, pero en realidad, la causa es espiritual, esa causa que se niega en nuestra mundo con obstinación: la acción de respuesta al pecado. Y el pecado ha alcanzado unas proporciones inconmensurables. En el vértice de toda la demolición moral y de fe ya vemos la situación de la Iglesia, que si nos parecía grave hace ya décadas, entra en la fase final de la mundanización, autoreducida a luchar por la socioeconomía, lo que hace porque quiere ser acepta al mundo, negando ya la proclamación de fe que genera persecución. Pero el empeño es inútil proque la persecución anticristiana ha sido en el siglo anterior y en éste mucho más crecida. De un lado están los mártires y de otro responsables humanos de iglesia con sus seguidores que ocupan templos y cátedras.
Una iglesia ha hecho legendaria ya su oposición a las manifestaciones de epifanía divina y mariana, pensando que hacen un bien a la credibilidad ante el mundo, mostrando que no son unos crédulos y que saben poner orden en sus filas ante ese mundo. Esas manifestaciones se han dado precisamente para sostenernos en este asalto final del infierno y he aquí que los más conspicuos hacen completo caso omiso, prefiriendo sus profetas humanos de falsas teologías y los profetas de impiedad, que son celebrados en el mundo.
Y el mundo ha hecho leyes de toda conculcación a los mandamientos y contra toda moral, practicada por los pueblos en la historia. Se ha elevado contra Dios y naturalmente contra su iglesia verdadera de un modo que sólo pueden hacerlo los renegados. Y así es, la completa cultura, es una cultura de renegados. Piénsese que la generación actual que ha dispuesto todo eso ha sido educada en su mayoría en centros religiosos, del mismo modo a como los revolucionarios más refinados del pasado estuvieron en centros de iglesia formándose, para acabar siendo sus peores enemigos.

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