10.5.15

Aceptar a la jerarquía y evitar el escándalo de su rechazo a la acción marial

Siempre habrá de encontrarse la oposición de algunas jerarquías hacia los instrumentos divinos, las voces o videntes. La ha habido siempre en la vida de los santos y naturalmente en las manifestaciones extraordinarias. Las jerarquías son ministros del gran misterio divino, pero del que se muestra como socialmente normal, tambien debieran serlo como apoyos del misterio divino que llega por caminos manifestados por vía extraordinaria; ambas son vías del Señor de todos, y de la Madre de todos. Pero de alguna manera, algunas jerarquías han de cumplir su función paradójica, de representar a Dios y combatir sus acciones, esto es invariable y caben todas las analogías con situaciones paralelas descritas en el  Antiguo y Nuevo Testamento.
¿Cómo conciliar que ellos sean jerarquía y evitar el escándalo? Me refiero entre quienes tienen todas las evidencias de la verdad de manifestaciones y a pesar de toda evidencia esas manifestaciones son puestas en entredicho. Hay un libro que debiera ser de cabecera sobre todo para los videntes (reales) que es el Libro del Angel de María Valtorta, porque vale para todos ellos, donde el Cielo le enseña qué sentimientos debe tener en esta tan delicada cuestión:
"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Allí Jesús se refería a un impuesto y aquí (en tu caso) a una obra. Pero tanto en un caso como en otro se ha de dar a Dios lo que es de Dios. Por más que, a fuerza de insistir en querer que se reconozca el origen sobrenatural de la obra, llegases a conseguir que ya nadie se opusiera -me refiero a los sacerdotes- déjales hacer. De tres cosas habrán de responder ante Dios, de no haber reconocido la Palabra, de haber escandalzado a muchas almas y de haber faltado contigo a la caridad y faltado igualmente con los que tienen hambre de la Palabra para quienes, usando con ellos de miericordia dictó sus palabras Jesús Santísimo. Por lo que a tí respecta, al querer hacer lo que Dios quiere, ya has cumplido por más que no se te haya dejado hacer. Has cumplido a los ojos de Dios, tanto como portavoz como ejecutora de las órdenes de Dios. Esto te debe bastar. ¡Oh cuántas palabras hay en el Evangelio aplicables en este caso!"(Libro de Azarías, p. 182)

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