26.5.16

Medjugorje y la renovación carismática

Medjugorje es un lugar de apariciones auténticas, lo prueban los frutos, lo prueba su carácter anticipado a las varias guerras civiles que ocurrieron en el territorio, una vez que no se atendió el mensaje de paz de la Virgen, lo prueban en fin los fallidos intentos de destruir la iglesia levantada allí, fácil blanco aéreo.
Pero el marco de las apariciones indica también hechos al interior de la iglesia: los franciscanos eran los pastores del lugar, pero estaban enrolados en una nueva espiritualidad, la de la llamada renovación carismática católica, uno de ellos el padre Vlasic era el máximo dirigente del movimiento a nivel de toda Yugoeslavia. Algunos toman pie de esto para sugerir, o como demostración de que Medugorge habría sido una "fabricación" de los carismáticos y no una aparición auténtica de la Virgen.
Pero la Virgen tiene sus propios modos de operar, se apareció para ayudar a prevenir el futuro, pero también para ayudar a la veradera renovación, que los franciscanos pretendían por el camino carismático. Fue providencial que se diera esta conjunción, porque los franciscanos sin estar abiertos al sobrenatural experimental de los carismas, no se hubieran dado a promover Medjugorge, las apariciones. Ahora bien, en sí misma la renovación carismática es un movimiento transversal, que quiere iluminar a las órdenes y a los laicos, cualquiera sea su identidad, sin embargo, los franciscanos ni ninguna otra orden deben hibridar su carisma propio, si lo hacen entran en una acción humana, de fatales consecuencias al romper el querer divino.
Medjugorje no debe ser atacado como falso por la presencia de la renovación, pero a la vez la renovación no pertenece al "sistema" de María, aunque pongan imágenes de Ella en sus celebraciones. ¿Por qué esto? Pues porque Ella es Madre y da tiempo al tiempo, como una madre humana no echa de casa a los hijos porque tengan ideas contra el sentido común de la madre y de su superior visión por gracia de estado.
Medjugorje tenía que haber seguido el camino puro de María, el que se dio en Fátima, Lourdes, pero ahora es un lugar donde fluyen corrientes diversas, a los fieles sencillos o a los que buscan sanación, no les es fácil distinguir. Lo que sí es claro que a la llamada renovación carismática no le gustan nada los videntes siguiendo en esto una muy vieja práctica en la iglesia humana, muy anterior a ellos, es una paradoja, aunque gracias a Dios, que acepten a los de Medjugorge.
No se ve qué posición tienen los videntes actuales con respecto a la renovación, en todo caso ésta tiene contenidos católicos, misa, confesiones y claro está acción carismática. Pero quizá la piedra de toque para poder distinguir el "buen" Medujorge del no tan bueno es que el liderazgo lo tenga la Virgen, allá donde haya un liderazgo organizado por mucho que misione por los mensajes, no es un buen desarrollo para los iniciados gracias a la acción de María. Uno de los rasgos básicos de la renovación es el liderazgo multiforme propio de los protestantes, que siempre tienen su líder de iglesia; están bajo la cobertura del conjunto de la iglesia, y en Medjugorje bajo el de lo más auténtico que son las manifestaciones de la Virgen, pero eso no quiere decir que pertenezcan al querer de la Iglesia Madre que no es otro sino el de la Virgen.
Prueba de lo que decimos es cómo se ha dado la presencia de la Comunidad de las Beatitudes como promotora de Medjugorje y el desprestigio derivado por el escándalo de inmoralidad que se ha dado allí, con intervención pontificia en 2011, esto no hubiera ocurrido de haber fundación santa. Estas fundaciones quieren llevar a Medjugorje a su "línea" desbarantando la acción de la Virgen, aunque también sirven para cribar a los que van allí, e inicialmente se maravillan, luego ellos decidirán uno de los tres caminos que van a tener por delante: una mayoría volverán a la tibieza, una minoría se enrolará en el rigorismo evangelista que azota a toda rama protestante aunque haga planta de católica,  y el tercer camino es el bueno, el camino de María, el de la maternidad y magisterio marial, el más difícil porque conlleva obediencia y fidelidad aunque se acaben los carismas palpables, que tienen que acabarse porque tenemos que seguir en el mismo vía crucis del Señor, sin querer resucitar antes de tiempo. Cierto que hubo pentecostés con carismas, pero aquello fue para los inicios, luego viene la fe desnuda, y si esto que digo no está bien expresado, invoco que se siga la experiencia de los santos, que por cierto no se predican para nada en la renovación.
Por si acaso alguno se enreda en los puntos anteriores, mi resumen es éste: La Virgen está en Medjugorge, las apariciones son auténticas, los videntes también, pero la espiritualidad marial no es la de la renovación, aunque ésta tenga elementos católicos, el rigorismo final lleva a un callejón sin salida, las curaciones no son una garantía y menos si van signadas por líderes que iniciaron su camino con imposiciones de manos del pentecostalismo. Vayan por el camino de la Virgen, sin enrolarse en la renovación, claro está acepten todos los sacramentos, pero todavía tienen que encontrar el camino de la Virgen aun cuando hayan experimentado su acción palpable, hay que empezar con la Virgen y seguir con Ella y su magisterio auténtico, enseñado por los santos.

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