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31.7.18

La verdadera recepción del Espíritu Santo (no es un sermón

        La espiritualidad de la Renovación Carismática conlleva una praxis en la recepción del Espíritu Santo que permite examinar objetivamente si se dan las condiciones para que esa recepción sea real. Por eso no haremos una valoración basada en sentimientos ni en otras lógicas que las enseñadas directamente por el Cielo, habida cuenta de que no hay teólogos ni pastores que se atrevan a un discernimiento, más allá de excepciones.
Sabemos cómo fue la fase previa a la recepción del Espíritu Santo en las Escrituras santas:


Tras la Pasión está el Señor Resucitado, que amaestra a los discípulos sin más predicación a las turbas ni milagros ruidosos a fin de no tener distracción de multitudes. De ahí los condujo hasta el momento de su Ascensión, dejándoles con la orden de permanecer re­cogidos en oración a la espera del Paráclito y bajo la dirección de María Santísima .
También hace lo propio con cada alma que desea ser enseñada, y la lleva al aura de Pentecostés tan pronto se apaga el último tañido de las campanas de Pascua. No son excesivos cincuenta días para prepararse a recibir al Espíritu, ese Fuego que no consume sino lo que es inútil, pero que, si ha de ser acogido como santificador y operador, necesita contar con un espíritu prepa­rado como un cenáculo, silencioso, aislado y perfumado de obediencia y oración.
Entonces Pentecostés abre sus siete ríos y presta luz y virilidad espiritual, alimenta al alma con sus dones y la vuelve apta para acoger los frutos septiformes de los que el Espíritu echa la semilla que la buena voluntad del alma lleva a su madurez. No puede ciertamente ser acogido donde no hay sitio para su abundancia, dignidad para su Natu­raleza y donde le resultaría inútil amaestrar porque el ruido del mundo conturba y pre­valece, donde la obediencia está en decadencia y la oración es muy poca, donde hay otros sabores que no son los de la flor de harina ni de la miel de roca -como dice la Misa de mañana, o sea, las cosas simples y suaves, verdaderamente nutritivas, como son las cosas que vienen de Dios y que El, por su bondad, regala a sus hijos- sino lo que hay son los sabores picantes y pervertidos del mundo, de la carne y del demonio.(adaptación de enseñanzas dadas a María Valtorta, Libro de Azarías).
Esto es, ruido del mundo, indignidad con la Indole propia del Santificador, músicas sacadas de entornos carnales, sabores totalmente otros, masas reunidas, no cenáculos. El Espíritu crea la realidad nueva, no se adapta en pobre pedagogía a las formas del mundo, no excita con pasiones masivas, y mucho menos se hará presente donde no hay obediencia, aunque se haga formal reconocimiento papal, porque las prácticas supuestamente carismáticas son ajenas al sentir de la Iglesia que ha de ser convocado en su bimilenaria historicidad y sabiduría de los santos.

Por sus frutos los conoceréis, aunque esto se aplica a todos los movimientos creados desde el sentimiento. Dos casos fundamentales resultan ser los carismáticos de la llamada Comunidad de las bienaventuranzas, y el movimiento Reina de la Paz en torno a Medjugorge, de estilo carismático que tuvieron que ser "refundados" por el Vaticano, con sus fundadores, el autollamado Efraím y el franciscano Tomas Vlasic, ante la degeneración carnal de esos movimientos. Lo mismo que se hizo con el movimiento de Marcial Maciel, es decir echando a los fundadores con graves casos de abuso sexual por manipulación sectaria de conciencias -los frutos que los dan a conocer-. Pero estas refundaciones tampoco pueden dar buenos frutos, porque la planta está mal de raíz.
Ciñéndonos al carismatismo, por más que hayan echado a malos fundadores, siguen sus praxis de supuesta venida del Espíritu Santo y de prácticas masivas de atracción de jóvenes que ya usó el arzobispo Schonborn de Viena hace años, es decir, los conciertos híbridos de rock y predicación, que este año han entrado en la basílica subterránea de Lourdes, de la mano de la "refundada"Comunidad de las Bienaventuranzas, que tiene otros frentes como es el mismo Medjugorge, siendo su figura más conocida Sor Emmanuelle Maillard. 
Caeremos con estas líneas en posibles acusaciones de integrismo, pero que no queden sin decir las verdades, mucho más cuando conciernen a la tercera persona de la Santísima Trinidad, de la cual se arrogan la representación más auténtica, y los que quieran ser engañados que no puedan decir que nunca escucharon otra cosa que los mensajes melifluos. 
Así cualquiera consigue el éxito, de la realmente nueva evangelización.
Misa de jóvenes en la basílica subterránea de Lourdes 2018




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