- Conchita, ¿tú sabes cuándo vendrá el Aviso de parte de Dios a la Humanidad?
–Pronto.
–¿Antes del Milagro?
–Sí, señor.
–Y el Milagro, ¿cuándo será?
–No lo puedo decir.
–¿Tú lo sabes?
–Sí, señor.
–Y ¿por qué no lo puedes decir?
–La Virgen me ha dicho no lo diga hasta 8 días antes.
–Y después del Milagro ¿se convertirá Rusia?
–Sí, señor.
–Luego, si Rusia se convierte, Dios no mandará el castigo ¿no es cierto?
–Que Rusia se convierta no quiere decir que la Humanidad se convierta; si la Humanidad no se convierte, y no cambia, vendrá el castigo.
–La Virgen te ha dicho, Conchita, que detrás del Papa actual vendrán dos Papas que serán los últimos…
–Sí, señor.
–Si estos dos Papas son los últimos, quiere decir que detrás de ellos vendrá el fin del Mundo ¿no es verdad?
–No, señor.
–¿Cómo? ¿No ha dicho el Señor que la Iglesia vivirá hasta el fin de los tiempos?
–Que a estos dos Papas suceda el fin “de los tiempos”, no quiere decir que venga el fin del mundo.
–¿Y no es lo mismo? ¿Qué quieres decir?
–Quiero decir que, después del final de los tiempos, los que queden darán gloria a Dios…
Hasta aquí Jaime García Llorente
Además Conchita menciona lo de los papas restantes, que tengamos en cuenta cuando se hace la entrevista que es en tiempos de Pablo VI, por eso no contradice la cuenta hecha en otro diálogo anterior a la muerte de Juan XXIII sobre tres papas (si bien la Virgen le había dicho que serían 4 papas pero que uno no lo contaba, y en esta ocasión, Conchita parece atenerse a ese "descuento" y habla de dos papas restantes).
Es significativo que en Fátima la Virgen habló de la Rusia azote de la humanidad, y ahora de que Rusia se convertirá y que no sería ella la causa inmediata del gran castigo. Sin embargo todavía se espera convulsión en Europa que podría ser causada por Rusia, como último coletazo de su condición de instrumento apocalíptico.
La conversión de Rusia no ha de ser a la mera vuelta a la libertad de la religión ortodoxa. De hecho un autor como Soloviev (+1900) citado en esos papeles de Castellani, dio como una profecía anticipada de Fátima sobre Rusia, exponiendo que los rusos no son cismáticos, que fue Bizancio quien se separó de Roma, y que lo único que separa a los fieles rusos de la Iglesia católica es el propio clero de la ortodoxia con su sumisión estatal. Y que si los rusos no reconocían al Papa de Roma sufrirían ellos mismos invasiones exteriores y serían fuente a su vez de grandes calamidades para el mundo. Con esto se completa el círculo, y la carga histórica que llevaba Rusia no sólo desde 1917 en adelante, sino desde mucho antes. Ese círculo llevaba cientos de años sin resolverse y estalla en el punto de conjunción entre Fátima y la revolución bolchevique.
El clero ortodoxo ruso se constituyó en la gran oposición al dogma de la Inmaculada Concepción, sólo por contradecir a Roma, ya que los rusos han tenido históricamente un amor a la Virgen y sus prerrogativas superior incluso a nosotros.
Y desde luego, acabó la lista de los papas que habría incluso contando cuatro (creemos que el no contado es el último, Benedicto, si tenemos en cuenta tiempo espiritual completado, que en él no se pudo cumplir), y sin embargo hay un pontífice sentado en la cátedra de San Pedro. Y una de dos, o es profecía fallida, o es pontificado fallido. Establezcan conclusiones. En todo caso Rusia todavía no está convertida a pesar de la libertad dada a la ortodoxia, pero no a la verdad católica con su eje rector, no sería extraño un nuevo cruce de caminos entre Rusia, ahora estado de la ortodoxia, y Roma.
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