Expondremos aquí un texto, resultado de diálogos francos con el Cielo, sin intento alguno de panegírico hacia el instrumento, sin darlo a conocer, para que se queden con los dichos, sin temor a que sean camino para vender ningún grupo o proyecto de influencia humano, para que queden sin ese argumento al menos.
- Mira:
(Veo una estructura,
vigas, paredes, sótano, vivienda, terraza)
- Todo esto es el trabajo de los hombres.
- Así es
- Ahora, mira:
(Veo que manos
consagradas levantan la Sagrada Forma)
- Esto es trabajo de Dios.
- Entiendo -bueno,
me parece que entiendo, aunque no sé si entiendo bien- es que si Dios no diera
inteligencia al hombre éste tampoco podría edificar quiero decir que pienso que
todo es obra de Dios)
- Sí y no. Sí, porque Dios da sabiduría al hombre y en él está la
libertad para utilizarla para bien o no.
No, porque la consagración y el milagro de la realidad
del Cuerpo de su Hijo Jesús sólo se puede realizar a través del ministerio
sacerdotal y esto sólo lo puede conceder Dios.
- Aunque sean
ordenados sacerdotes, si Dios no considera esas manos dignas de su Hijo ¿no
reciben esa gracia?
- Sí, porque Dios ha concedido a su Iglesia el don del
sacramento, pero para realizarse el milagro de la presencia real hacen falta
varias cosas: Principalmente creer que realmente está Jesucristo, el Hijo de
Dios vivo, presente desde ese y en ese momento con más intensidad. Segundo,
creer que realmente Jesucristo está y va a entrar a y en su corazón después de
la Comunión. Tercero, creer que realmente lo que él tiene y comparte con los
demás es realmente al mismo Dios Hijo hecho hombre que vivió, murió y
resucitando está en los cielos y que cada vez que por su ministerio dice: Este
es el Cuerpo de Cristo, es realmente este milagro lo que está compartiendo ya
que el mismo Jesucristo quiere habitar en todos los corazones.
El Hijo de Dios no necesita del hombre para su Gloria,
pero el hombre sí necesita del Hijo de Dios para conseguir la Gloria.
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