Cierta persona muy entendida explicaba que en realidad los dioses
griegos y romanos constituyen otras tantas burlas directamente dirigidas contra
la Virgen; yo, como muchos, pensaba que los dioses no eran sino divinizaciones
de tendencias humanas (eros, la guerra, la magnificencia, etc.), sin embargo,
son el fruto de la invención directa del demonio teniendo en mente a la Virgen,
la Mujer, contra la cual él sabía que tenía que pelear, aunque cuando Ella
apareció en el mundo él no se enteró de su condición, por la humildad que Ella
tenía. ¿De qué forma los dioses son una versión invertida y maligna de las
virtudes de María? Del siguiente modo:
Zeus, es la soberbia, contra
la humildad de la Virgen.
Atenea, es la diosa de la
guerra, contra la Virgen de la Paz.
Démeter, es la diosa de la
abundancia material, contra la Virgen austera y llena de los dones de lo Alto.
Apolo, es el dios de la
juventud y de la salud físicas, contra La eternamente joven en Dios.
Afrodita, diosa del amor y la
belleza, contra la que ha dado todo su Corazón a Dios y ha sido la más amada
por El colmándola de todas las bellezas celestiales.
Artemisa, diosa de la
naturaleza, contra la Virgen prodigadora de todo don.
Minerva, diosa de la
sabiduría intelectiva, contra la Virgen llena del conocimiento divino.
Neptuno, dios del abismo del
mar profundo, contra la Virgen abismo de lo Alto.
Hefestos, dios del fuego,
contra la Virgen con todo su ser abrasado por el Fuego Divino.
Hermés, el mensajero de los
dioses, contra la Virgen que es mensajera de Dios ante los hombres.
Dionisos, dios de la
embriaguez, contra la Virgen en Extasis eterno.
La referencia a esta cuestión
de los dioses también provino de haber yo visto un documental de los museos del
Vaticano, que guardan como oro en paño precisamente las estatuas de la mayoría
de esos dioses; se me dijo también que eso tiene un significado profundo: aquellos dioses
invertidos no se fueron de su lugar (pasaron siglos enterrados y en la época
del renacimiento muchos fueron redescubiertos) y ahora tienen un puesto de
honor, algunos nada menos que en la propia residencia de los papas de este tiempo; significa que
todo aquel viejo mundo insidiosamente anda metido en el corazón físico de la
Iglesia, por la sencilla razón de que la Iglesia es María, y contra Ella lucha
y se burla inútilmente satanás.
Es por completo incoherente tener
todas esas estatuas, aunque no sea más que por respeto a los mártires, que
murieron por miles, y en plena colina vaticana además, (San Pedro fue
crucificado aquí mismo), al negarse a adorar a esos falsos dioses. Pero ha de
cumplirse lo escrito sobre la insensatez de la parte humana de la iglesia.
También es significativo que las colecciones de arte antiguo del Vaticano
comienzan a inicios del siglo XVI, por obra del papa Julio II, coincidiendo
además con el inicio del Renacimiento, que es la época con la que comienza el
declive de la orientación cristiana del mundo (coincide justamente también con
los inicios del protestantismo).
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