30.4.21

Ufólogos y apariciones de la Virgen

Los ufólogos, los estudiosos del fenómen ovni, en un falso tono equidistante, que para eso se muestran como investigadores, tienen siempre el mismo mensaje: que las apariciones de la Virgen serían en esencia el mismo fenómeno que los ovnis. Y todo porque donde hay apariciones se ven también fenómenos visuales sobre todo nocturnos, como bolas de fuego errantes.

Es la tesis de siempre en la que abundaron los entrevistados en el programa de manufactura española, de la cadena Dmax sobre extraterrestres, "Ellos están entre nosotros", presentado por Lorenzo Fernández Bueno.

Sumaron además el enfoque reciente de alienígenas ancestrales exponiendo que los lugares de apariciones marianas tienen manifestaciones mágicas desde antes de la era cristiana, deduciendo de ahí una continuidad de los falsos dioses. Así, los falsos dioses antiguos, como los modernos extraterrestres, serían facetas del mismo fenómeno junto a las apariciones marianas.

No les cabe la interpretación verdadera: Aunque fuera verdad que en los lugares de apariciones se dieran cultos paganos en la antigüedad, como se indica para Garabandal, y otros sitios, hay que entender que la Virgen es la debeladora de los demonios y por tanto su presencia en los viejos lugares de manifestación maligna, a menudo con levantamiento de santuarios, expresan magníficamente la liberación del pueblo esclavizado y torturado por la cultura demoníaca, a la que los antiguos se rendían.

 

Representación de las apariciones de Knock en Irlanda A la derecha ya anciano el que fuera niño vidente.
               

Del mismo modo, en las modernas apariciones, se dan presencias demoníacas como es lógico que ocurra, pues el Maligno acudirá allí donde ve peligrar su poder, no le hace falta vigilar los demás sitios que ya domina por medio de sus satélites y de la aquiescencia ignara de las gentes; creen abandonar el simplismo religioso de sus mayores, y no hacen sino volver a las andadas, pero esta vez con ignorancia culpable, porque la liberación que da la Revelación hay que mantenerla con fe y obediencia, para que siga siendo efectiva.

Un supuesto investigador entrevistado en la última edición del programa aludía a que Mari Loli, la primera vidente difunta de Garabandal habría visto a la Virgen y a su lado una bola de fuego, a la que preguntó su significado y que Ella le habría dicho que era su "medio" de transporte. Un imposible, y o bien es un falsedad del entrevistado, o la niña erró creyendo que era la Virgen, lo que es muy extraño pues había sacerdotes amigos que hablaban con ella y hubieran descartado esa concreta visión.

Los ufólogos que hacen esas asociaciones entre los demonios y la Virgen, en realidad son satanistas light, y reciben fácil contestación con las palabras de Jesús sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo, que no tendrán perdón ni en ésta ni en la otra vida. Su minuto de gloria televisiva tendrá un alto precio.

Como explicaba San Antonio a través de su biografía por san Atanasio, y como decía San Pablo, son espíritus malos de los aires (que pululan en los aires) desde que se abrió a ellos la tierra por el pecado original. Se manifiestan de muy diferentes modos, y el dirigido a los ufólogos es el de las luces en el aire, generalmente nocturnas. A menudo no se trata de los objetos físicos que parecen, sino de simulaciones en la retina o en los radares, perfectamente diseñadas, digamos que desde dentro del ojo o de las cámaras de video, y que quieren expresar una realidad dramática: vienen a decir que dominan el mundo en el aire, en la tierra, y en el abismo, lo que es una verdad a medias, pues cualquiera los puede expulsar con sacramentales. Para los demás, los antiguos seres del aire resultan dioses, para los modernos resultan extraterrestres, ante los que tiemblan, aunque sean pilotos de caza o acorazados en el mar. Y que estén en el aire, como dice San Antonio por experiencia, significa también y sobre todo que allí están los espíritus inmundos, como aves de presa, atrapando a las almas que han de abandonar el mundo, las que no han hecho caso a la Revelación y andado a cuerpo gentil en vida. 

El texto de San Antonio Abad:

"Tenemos enemigos poderosos y fuertes, son los demonios malvados; y contra ellos es nuestra lucha, como dice el apóstol, “no contra gente de carne y hueso, sino contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestiales, es decir, los que tienen mando, autoridad y dominio en este mundo oscuro”. Grande es su número en el aire a nuestro alrededor, y no están lejos de nosotros. Pero la diferencia entre ellos es considerable. Nos llevaría mucho tiempo dar una explicación de su naturaleza y distinciones, tal disquisición es para otros más competentes que yo; lo único urgente y necesario para nosotros ahora es conocer sólo sus villanías contra nosotros”.


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