3.10.19

Segundo apocalipsis, revancha del primero. Mons. Michelini.


 El primer apocalipsis fue el que tuvo lugar en los cielos con la rebelión de Lucifer. El segundo apocalipsis está ya aquí. Lo expone el mismo Señor a Monseñor Michelini (+1979), por medio de locuciones como éstas de 1975, perfectamente despreciadas como tantas otras advertencias, que ya eran de tono urgentísimo; ya han pasado 40 años y se están cumpliendo:

"Hijo mío, ya te dije que la hora de las tinieblas está cerca y que la humanidad conocerá la más tremenda lucha desencadenada en el mundo por el Infierno, el cual hará todo lo que sea preciso para no perder esa victoria que está convencido que tiene en las manos.

 Te he dicho que esta batalla encontrará paralelo sólo en la inmensa lucha combatida en el Cielo entre los hijos de la luz y los de las tinieblas. ¿Vislumbras ahora la razón de esta afirmación mía?

Muchos, aún entre mis consagrados y entre los mismos sucesores de los Apóstoles, no saben que esta hora, ha sido deseada siempre por Satanás con sus legiones, desde la caída de Adán y Eva, la ha deseado ardientemente y buscado con todos los medios a su disposición. Piensa en esta batalla como una revancha segura sobre Dios, sobre Mí, Redentor, sobre la Iglesia, fruto de mi Redención, sobre Mí y mi Iglesia, porque Yo le he arrancado a él la humanidad hecha su esclava.

Que todos sepan

Quiero que todos conozcan los próximos acontecimientos, te lo repito otra vez, como los más graves en la historia del género humano.

Pero ¿por qué no se quieren convencer mientras son evidentes las señales y las advertencias que mi Madre ha dado?

Ahora, cerrando los ojos a la luz, se habla de la Misericordia, ¿Por qué no hablaron de ella antes, cuando en Fátima, en Lourdes y en otros lugares esa Misericordia se ha manifestado prodigiosamente para llamar al arrepentimiento y a la oración?

Es presunción rechazar a Dios, y luego hablar de su Misericordia.

La Misericordia de Dios es como un imán; debe encontrar su punto de atracción y no de repulsión.

Yo no quiero la desdicha. Someteré la necedad y la maldad humana en una obra de purificación por el triunfo de la Misericordia y de la Justicia.


NO HAN ENTENDIDO MUCHO


Muchos sacerdotes y hasta algunos sucesores de mis Apóstoles no han entendido mucho de la historia de la humanidad.

Los cristianos poco o nada entienden, pero son menos responsables porque nadie ha provisto a iluminarlos.

¡Pocas son las almas de mis consagrados que poseen la visión exacta de la historia del mundo!

Toda esta historia se basa en la lucha entre Satanás y Dios. Dios es combatido por Satanás y sus legiones en sus criaturas.

Satanás sabe bien que no puede enfrentarse a Dios directamente, entonces, lo combate indirectamente en el género humano.

¿Qué es, hijo mío, la historia del Misterio de la salvación, sobre la que los teólogos se exprimen el cerebro para encontrar, incluso en este campo, alguna novedad, y se afanan de todas las formas en complicar las verdades reveladas por Mí?

¿Qué han entendido de la simplicidad y profundidad de mi doctrina, es decir, de las Sagradas Escrituras, de mi Evangelio?

¿La historia de la Iglesia qué otra cosa es sino el áspero antagonismo entre el bien y el mal?

No pudiendo Satanás enfrentarse con Dios, ahora puede ensañarse desesperadamente sobre el hombre, sobre todo el género humano.

Cuando después vino a conocer la Encarnación de Mí, Verbo Eterno de Dios, concibió su loco plan de aniquilarme a Mí y a mi Iglesia, y de hacer nulos los frutos de la Redención.

 Necio y perverso plan de guerra. Guerra tejida de innumerables batallas, sirviéndose de todo y de todos los que se prestan a su acción devastadora, a servir a su desenfrenado orgullo.

El segundo punto focal de la historia humana es la Encarnación, Pasión y Muerte de Mí, Hijo de Dios hecho hombre. Es también la pasión, muerte y resurrección de Mi Cuerpo Místico, es decir, de mi Iglesia salida de mi Corazón Misericordioso.


Historia auténtica

 Esta es la auténtica historia del género humano, que se desenvuelve progresivamente, y cuya última página será escrita al fin de los tiempos.

Ahora, hijo, con infinita amargura se ve cómo por parte de mi Iglesia, por culpa de muchos de mis pastores y sacerdotes, no se ha planeado como se debiera la defensa contra las incansables e insidiosas fuerzas del Infierno, la defensa de los valores de la Redención, y cómo no han sido preparados los medios de defensa contra los asaltos del Enemigo.

Esta es responsabilidad de los pastores y de los sacerdotes que hoy se debaten como si hubieran caído en arenas movedizas. Y aún, mientras la casa arde y el derrumbe está ocurriendo, se pierden en mil actividades improductivas, porque no encuadran la visión real de la situación.

Te confirmo que la guerra en curso desembocará en la más pavorosa batalla jamás combatida hasta ahora sobre la tierra, y que no tiene comparación sino en la batalla celeste de los Angeles rebeldes contra los Angeles de la luz.

Quiero que absolutamente todos sepan lo que no Yo sino los hombres, aliados con Satanás están locamente realizando.

¡No Yo! No a Mí por tanto debe imputarse esta próxima lucha. Yo, Justicia y Misericordia de la maldad de otros sabré sacar una Iglesia nueva y un mundo renovado.

Sabré dar a esta Iglesia y a este mundo un largo período de paz y de justicia.

Sabré salvar de las penas del Infierno a todos aquellos que con humildad y arrepentimiento acojan a tiempo estos mensajes, testimonio de mí amor.


LAS GRANDES VERDADES


De los labios de la Sabiduría ha salido el dicho: "Meditare novissima tua et in aetenum non peccabis".

Si no hacéis penitencia

La crisis de fe más grande, desde la creación del hombre hasta hoy, es la actual.

Una formalista costumbre de vida cristiana hace ilusionar a muchos de estar en el camino justo. Algunos sacerdotes creen estar en el camino justo como lo creían los sacerdotes, los escribas y los fariseos en los tiempos en los que Yo estuve en la tierra en mi visible Humanidad.

En todos los tiempos y en todos los lugares la lucha entre el bien y el mal lleva el mismo sello inmutable.

Si la humanidad atea de hoy no se pone en pie y no procura sacudirse el polvo y el humo que le nubla el alma perecerá en gran parte.

No serán los sarcasmos ni las ironías de los pseudo-teólogos y de los sacerdotes insensatos y soberbios, no serán las artes de los manipuladores de corrupción en todos los sectores de la vida privada y pública, lo que evite la ruina que el hombre neciamente esta provocando.

Di fuerte que el tiempo está contado, grítalo fuerte como Jonás: "Si no hacéis penitencia pereceréis".

Dilo fuerte que de Dios no se puede reír impunemente.

Grítalo fuerte que la hora de las tinieblas no es querida por Dios sino por los hombres mismos.

Grítalo fuerte que mi Madre ha hecho mucho para alejar del mundo la catástrofe.

Recuérdales a todos: Lourdes, Fátima y miles de intervenciones muchas veces sofocadas precisamente por obra de aquellos cuya tarea era la de juzgar con mayor objetividad y menor respeto humano. Han tenido miedo del juicio del mundo...

Aquí está su culpa: no la verdad, sino a sí mismos han puesto delante. Y ahora hablan sólo de la Misericordia de Dios y no de sus responsabilidades.

¿También al pronunciarse sobre estos mensajes otra vez más será rechazada la luz?...

Yo los quiero a todos salvos, pero ellos oponen resistencia. Aman la oscuridad. En las tinieblas perecerán.

Tú no temas; continúa siéndome fiel. Estás en Mi Corazón y aquí nadie te podrá tocar, ni siquiera rozar.

Te bendigo, hijo mío; ámame y camina derecho ante Mí. Soy el Camino que muchos se niegan a transitar.

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