9.6.20

Garabandal y el Concilio. Cruce profético de caminos.

Es muy conocida la frase dicha por la Virgen a Conchita de Garabandal durante un éxtasis: "Muchos sacerdotes (y obispos) van por el camino de la perdición, llevando con ellos a muchas más almas". Su madre comentaría años después cómo en aquel entonces creían en la santidad de todos los sacerdotes, pues muy buenos los había tenido el pueblo. Pero evidentemente la Virgen venía para dar un mensaje mundial desde un pequeño cosmos, lo mismo que había hecho su Hijo Divino. Por eso no debe verse como mera coincidencia que las apariciones de Garabandal tengan una duración similar a la del Concilio, acontecimiento para la Iglesia y el mundo; aunque no se menciona al Concilio durante los 4 años de apariciones, tenemos que entender que la relación entre ambos, apariciones y Concilio, es completa.


Las apariciones empiezan el 18 de junio de 1961 y acaban el 13 de noviembre de 1965 mientras el Concilio es convocado el 25 de diciembre de 1961 y finaliza el 7 de diciembre de 1965.

Las apariciones contienen todos los elementos probatorios, milagros demostrados y activación de la fe; aunque es de rigor apuntar a la conformidad al juicio de la iglesia en materia de apariciones, no se puede obviar que la referencia es al "buen juicio", siendo esto lo que faltó, pues la comisión de estudio tenía una posición tomada de principio siendo muy significativo que  nunca estuvo más de 3 veces en el pueblo, y una de ellas para llevarse irregularmente a las niñas videntes, lo que el pueblo impidió; todo ello oficialmente registrado por la autoridad policial (guardia civil local) . Y por si fuera poco el doctor que asesoró a la comisión se desdijo públicamente en 1983 de los informes oficiales que él mismo había dirigido.

Pero dejando a un lado los pormenores de la actuación eclesiástica, ya muy estudiados, vamos a partir de la verdad de Garabandal, y establecer conclusiones poniendo paralelismo con el Concilio, desde luego no para llegar a una invalidación como la de los cismáticos lefebvrianos o sedevacantistas, sino asumiendo la validez doctrinal del propio concilio, como no podía ser menos. A partir de aquí,  surge entonces la pregunta de si Garabandal es cierto y el Concilio también, y ambos dependen sobrenaturalmente de la jerarquía celestial ¿qué conexiones hay entre apariciones y Concilio que ya vienen sugeridas por la común cronología y ello sin caer en una contradicción doctrinal?

Pues que Garabandal, como cualquier aparición de la Virgen produce un reavivamiento de toda la estructura de fe y espiritualidad (no pretendemos tampoco llevar el agua en la dirección pentecostalista) y todo ello sin catequesis formal o mera predicación, sino con la acción viviente probada con prodigios, esa "experiencia" tan del gusto de muchos teólogos, aunque sólo la quieren interna no externa; pero al tiempo incluye profecías gravísimas, en una de las cuales nos centramos ahora como es la de los sacerdotes y obispos en camino de perdición. Esto era un aviso en toda regla contra la deriva de muchos de esos sacerdotes y obispos, que sin embargo, no sería escuchada, sino combatida en inicio, por los pocos que tenían autoridad, y que ellos mismos no podían vislumbrar.

Pero ¿qué sabía la Virgen que no podía saber nadie de los asistentes a las apariciones, ni siquiera sacerdotes y obispos de Santander?, y no porque se tratase de verdad oculta de orden sobrenatural, sino porque se estaba prefigurando la gran catástrofe posconciliar a unos miles de kilómetros en el centro de Europa, y que en España tenía su propia versión con cientos de sacerdotes volcados en la agitación político-religiosa, ya desde los mismos tiempos de la preparación del Concilio. La Virgen estaba haciendo una lectura de lo que estaba sucediendo y por suceder, pero que todavía no podía verse en la prensa de la época y que sólo ahora podemos comprender de manera profunda y entender hasta qué punto eran premonitorias aquellas palabras de los mensajes, algunas de estilo tan infantil, ya que no de fondo, (estilo que provocó la gran decepción entre los millares de expectantes el día anunciado para el mensaje de la Virgen, y la fácil acusación de que el mensaje era falso por el estilo inmaduro).

La perdición de Holanda, España vendría después

Si bien el Concilio no tiene tacha doctrinal, sí es cierto que muchos que intervinieron en la elaboración de los documentos eran heterodoxos, todavía no bien comprendidos en su condición, porque se trataba de profesores de teología en prestigiosas universidades, y de obispos. Pero por no hacer una síntesis de todas las influencias, sobre lo que se han escrito varios libros, nos centraremos en lo acontecido con la iglesia de Holanda, con un catolicismo forjado durante tres siglos de opresión calvinista, el país quizá más católico del mundo junto con Bélgica, que fue también pionera en la desviación posconciliar, cuyos teólogos y obispos condicionaron el Concilio de manera extrema; por ejemplo, Schillebeeckx, dominico, compuso un aclamado documento que alteraría por completo la inicial agenda prevista por la curia romana con el prefecto Ottaviani al frente, y tumbaría las dos mil páginas de documentación preparada por la curia, que preveía una corta duración del Concilio. El primado holandés Alfrink junto con el primado belga Suenens, fueron enormemente influyentes en el Concilio y después de él desobedientes al Papa y a la doctrina de la iglesia en muchos puntos, sobre todo en la primacía del Papa y en la doctrina de la concepción humana y la píldora. Sobre todo Suenens fue francamente opuesto a la doctrina papal sobre la Humanae vitae, con campañas de prensa incluidas, e introductor de la renovación carismática en las filas de la Iglesia. A su vez Alfrink sin exponerse como opositor, sí dio via libre a la publicación del llamado Catecismo holandés, que contra lo que su nombre indica no era la típica obrita con preguntas y respuestas dirigida a niños, sino una vasta obra que condensaba todo lo que de verdad sentían muchos de los heterodoxos holandeses del concilio y muchos más en el mundo, pues la obra tuvo una tirada de 400 mil ejemplares, y un apoyo mediático brutal,  por la misma prensa que en el concilio estaba alineada con los llamados progresistas. Los textos del concilio no ofrecían duda, pero era porque los heterodoxos habían aceptado estirar las formulaciones sólo hasta donde pudieron, pero lo que se reservaban en su fuero interno lo sacarían después, y de qué modo, haciendo triunfar la interpretación heterodoxa del Concilio.

Esto es lo que la Virgen en Garabandal avisó, claro está sin los detalles que hubieran sido incomprensibles y que ahora conocemos: sacerdotes y obispos por el camino de la perdición llevándose muchísimas almas; ello en el mismo tiempo de las apariciones y después durante décadas en un proceso que ha seguido hasta hoy y no ha acabado. Algo que en Fátima ya se había señalado, pero entonces quedaba todavía más tiempo y la atención inmediata era a Rusia.

El Catecismo holandés, con una prosa y estilo muy frescos y llenos de erudición, con aportaciones que encandilaban a los intelectuales, como el antropocentrismo, grandes síntesis, o vinculación bíblica, sería validado por el Concilio pastoral de Holanda; en el Catecismo no estaban formulados, pero sí se dejaban entrever las siguientes negaciones, tal como desvelaron los eruditos ortodoxos nombrados por el Papa para su crítica:

     -la concepción de la Virgen
     -el pecado original
     -la satisfacción ofrecida por Cristo al Padre
     -la ofrenda sacrificial y propiciatoria de la Cruz
     - la presencia eucarística de Cristo
     -la transustanciacion,
     -la existencia de los ángeles
    - la creación inmediata del alma
    - la vida futura,
    - cuestiones morales
     -el celibato sacerdotal
     -regulación de nacimientos,
     -el primado del Soberano Pontífice.

En Garabandal se había dicho en uno de los grandes mensajes, que cada vez se le daba menos importancia a la eucaristía, y eso era una forma liviana de advertir que estaba en juego el todo de la Comunión, su misma esencia y su desaparición, primero en concepto teológico y luego físicamente por hundimiento de ordenaciones y eliminación de misas y de los propios lugares de culto.

Saltando al tiempo actual, en sólo 50 años, los efectos en Holanda fueron que pasó de ser primer baluarte de la Iglesia, aquilatada por la opresión protestante y a la cual éste no había podido vencer, a ser la región donde más se hundió el catolicismo, bajo el efecto combinado del materialismo y de las doctrinas de falsos pastores, bien camuflados todos ellos en su poder de seducción intelectual. La bestia grande y la de los pequeños cuernos combinados en su acción destructora, como se explicó por la Virgen también al padre Gobbi. No sólo se han llevado las almas que vivían en su época sino las que iban a venir, al instalarse un mundo de ateísmo práctico cuya cara más visible sólo en Holanda son las 250 iglesias ya demolidas y casi mil dedicadas hoy a bibliotecas, restaurantes, salas de baile y centros culturales. Sin contar los miles y miles de objetos sagrados de culto e imágenes también destruidos o vendidos para usos profanos (como un restaurante japonés que tiene un altar como decoración).

Todos ellos penetraron, primero tolerados y luego imponiendo su contraortodoxia, pero la Virgen lo advirtió, recibiendo por toda respuesta eclesial (salvados los buenos religiosos que a la postre se vieron impedidos de acudir) la interdicción y la confusión sobre el valor de Garabandal a partir de equívocos documentos ya bien estudiados, a la que se sumaron muchas almas buenas que creían sinceramente en que era peligrosísimamente falso y próximo a lo demoníaco lo que allí sucedió; tambien éstos perderían las gracias de verdadero reavivamiento en la fe y en la vida de maternidad espiritual de María.

Eso no obstante todavía conviene advertir que no toda promoción de Garabandal es válida, no hay que extraer munición de allí de condena general hacia la iglesia, pero tampoco materializar una posición que no responde al espíritu de todo lo acontecido y a una magnificación de construcciones en poder que la Virgen nunca ha pedido (tantas capillas que ha pedido la Virgen y que los hombres se han empeñado en convertir en grandes edificios de culto o al menos lo tienen en estudio, de manera que la desfiguración sería mucho más mortífera que el rechazo casi unánime vivido en todas estas décadas) pues las heterodoxias disfrazadas de movimientos de renovación, -ajenas aparentemente a la experiencia catastrófica de la anterior falsa reforma pseudoconciliar, pero dándole otro acento-, se darían cita allí en un moderno areópago de los movimientos. Sería un método de convencional burla demoníaca, el de instalar la iglesia y devoción falsificada, allí mismo donde más alto ha estado la manifestación marial.









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