3.6.20

Apelar a la aprobación de la Iglesia y silenciarla. Sobre La Salette.

Algunos piden signos para creer en esta o aquella aparición, el principal de los cuales sería la aprobación explícita de Roma. Pero en la historia de las apariciones de La Salette hay un episodio que evidencia a las claras el carácter de subterfugio que suele tener semejante apelación a Roma. El obispo de la diócesis, con fama de carbonario y desde luego galicano hasta la médula, ponía la objeción de la falta de aprobación explícita al cardenal responsable en esas materias, estando delante la mismísima vidente de aquella aparición; burlesca afectación de sometimiento a Roma, ¿someterse al dictado de Roma un obispo frances galicanísimo? Antes bien, apoyándose en el temor vaticano a cualquier tensión con el episcopado francés, que blandía de modo permanente la amenaza de cisma, y con sobornos y perfidias sin cuento, ese mismo obispo y el clan que formó, impidieron al máximo el reconocimiento de La Salette, a la vez que declaraban "esperar" que Roma, a la que habían silenciado, hablase...

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