12.7.22

Cambiando los designios de las apariciones marianas. El caso de Onuva.

Las apariciones de Onuva, Sevilla, comenzaron un 18 de junio de 1968, justo mismo día y mes que empezaron y acabaron las de Garabandal. Muy significativo, indicativo seguramente de continuidad en la providencia mariana. Tuvieron lugar entre 1968 y 1976.

Fueron como todas muy bonitas apariciones. Sin embargo, como también en otras muchas lo que vemos hoy no se corresponde con los textos originarios de la Virgen, dirigidos al niño vidente, Jesús José.

La Virgen pidió que aquella tierra bendecida con su aparición, fuera espacio de reparación:

"He escogido este lugar para que edifiques una Capilla. Quiero convertir esta tierra en un lugar reparador a tantas y tantas ofensas como recibe el bondadoso Corazón de Jesús. Prometo bendecir a cuantos vengan a esta tierra con humildad a postrarse ante mis plantas, porque he ido a muchos lugares de la tierra y no han hecho caso de mis palabras… porque en estos momentos difíciles de la Iglesia, a mis discípulos, sólo les pido oración, oración. Este es el plan de Dios.

Dos meses después, el jueves 7 de noviembre, Jesús José tiene una visión del Calvario: Cristo está clavado en la Cruz con el Corazón fuera del pecho. Del mundo, a Sus pies, parte una lluvia de espinas que se clavan en Su Sacratísimo Corazón, hiriéndolo. A Su lado, bajo la Cruz, la Santísima Virgen María, en cuyo Corazón Inmaculado, hay una Cruz con un fuego ardiente en su base y una corona de rosas que lo circunda. La misma lluvia de espinas que hiere el Corazón de Cristo se clava en el Corazón de la Madre. En medio de esta visión, las palabras de Jesús: – “Es muy grande la misericordia infinita de mi Corazón. Pero, también, son muchas las ingratitudes de los hombres”.

Aquel mismo año, el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, la Virgen insiste: – “Quiero que extiendas, por el mundo, la devoción a mi Inmaculado Corazón. Que todos los hombres de la tierra se consagren al Corazón de Cristo, nuestro Señor amado. Que esta tierra la convirtáis en lugar de reparación a tantas y tantas ofensas como recibe el Corazón Sacratísimo de Jesús y mi Inmaculado Corazón. Yo soy la Inmaculada Concepción, madre del Corazón Dolorido. No dejéis de ir a la Eucaristía y de oír misa, pues es la oración más grata al Señor. Rezad, todos los días, el Rosario por mi triunfo, en este Sagrado Lugar y en reparación a tantas ofensas como recibe mi Corazón. Aquí os espero, hijos míos. Os prometo aliviar todas vuestras tribulaciones. Hijo, que tu consuelo sea el Corazón de Cristo y recuerda siempre que, amándole a Él, entenderás los misterios de Dios. No te olvides que te espero y que el camino es largo y espinoso, pero, con la ayuda de Jesús, vencerás todos los obstáculos”.

El miércoles 5 de febrero de 1975 la Señora le confirma su petición de reparación y expiación: – “… quiero que convirtáis esta tierra, bendecida por mi Aparición, en tierra de reparación y desagravio a mi Inmaculado Corazón y al Sagrado Corazón de Jesús”.

Finalmente, en 1976, una vez más el Señor pide que los pueblos se consagren a su Sagrado Corazón: – “Queridos hijos: Vengo a hablaros de mi gran amor y misericordia hacia todos. Vengo a pedir la consagración del mundo a mi Sagrado Corazón. Vuelvo a repetir: Quiero que todos los pueblos se consagren a mi Sagrado Corazón. Estáis en los últimos tiempos. El brazo de mi Padre pesa mucho. Sólo esta consagración le dará fuerzas a mi Madre para seguir deteniendo la Divina Justicia”.

 Jesús le explicó, un día, que Onuva significa “Tierra de Misericordia”. En otra ocasión le demandó la construcción de una Capilla en aquel lugar y que actualmente es la parte central del Santuario, donde se venera la imagen de Nuestra Señora de las Gracias con el Niño Jesús. Una vez la Virgen le dijo que “Onuva” significa también “tierra nueva” y que, una vez superada la gran tribulación de los últimos tiempos, tras el nuevo Pentecostés, cuando Su Corazón Inmaculado triunfe al fin, durante el Reinado Eucarístico y universal de Su Hijo, Onuva permanecerá como centro espiritual de la nueva tierra renovada por el Espíritu Santo.

Es elemental en la Iglesia distinguir la misión de Marta y María, sin embargo, lo que debía ser espacio de contemplación reparadora, se ha convertido en espacio con otra misión, muy laudable, sí, pero no la que pidió la Virgen y su Hijo. Se ha cambiado el nombre de Onuva por el de Anav, sin duda fruto de la intervención de algún sacerdote, muy imbuido por la llamada espiritualidad anawim, iniciada por un experto en cultura bíblica, Albert Gelin, influida por la obra de los curas obreros franceses, y cuya obra Los pobres de Yahve influiría poderosamente en Gustavo Gutierrez, fundador de la teología de la liberación.

 Pasadas décadas el vidente expone las características de la comunidad Anav que es la que dirige el lugar de apariciones actualmente:

"Todo esto está imbuido de los caracteres fundamentales de nuestra espiritualidad: la contemplación de Jesús como Anav (pobre) que alimenta el sentido de nuestra vida entregada al servicio, la compasión y la misericordia. Para nosotros la Virgen es la primera de los creyentes, una hermana que nos guía en la fe, que nos ayuda a seguir a Jesús, y siendo sinceros he de decir que todo cuanto ha surgido en Onuva (Anawa) se ha hecho desde su invitación, y con su presencia como un estímulo y apoyo constantes".

Formaría parte de su especial carisma el manifestar la diversidad y complementariedad de las llamadas que constituyen la Iglesia: matrimonios con hijos, solteros consagrados, sacerdotes… Su vida comunitaria está basada en el estilo de ida de las primeras comunidades cristianas, al servicio de los pobres y bajo la guía de la Virgen María.

La espiritualidad anawim que sería la vivida en Onuva an la actualidad, es muy probable que se deba a algún sacerdote muy convincente que haya intervenido en lo de Onuva, le haya dado este giro, que seguramente tiene la motivación de proteger a Onuva de ataques internos  eclesiásticos (de hecho hoy allá donde tienen fundaciones están admitidos por los obispos diocesanos), pero que rompe totalmente con el plan divino por vía de María, y nadie impide ir a Onuva a la tierra bendita por los pies de María y cumplir lo pedido por Ella y su Hijo.

 

 

 

 

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