Se llamaba hace un tiempo realidad eclesial a movimientos en la Iglesia que venían operando como católicos, pero sin estar todavía aprobados. Es el caso de cierto movimiento muy extendido por el mundo que consiguió la aprobación de sus estatutos sin que se hubiera resuelto su ortodoxia en textos originales, lo que parece un imposible al no informado.
Una parte de los textos originales, con miles de páginas, de las transcripciones, se hizo pública por varios sacerdotes, en sus libros sobre la doctrina de la "realidad eclesial" en cuestión.
La Iglesia aprobó los estatutos sin entrar a juzgar las miles de páginas transcritas de predicaciones recogidas en audio conocidas como "Directorio catequético" en las cuales se define claramente que entender la misa como el sacrificio de Cristo es simple supervivencia de nociones de religión natural, fuera de todo sentido en el verdadero cristianismo. Separando a los verdaderos cristianos de los cristianos de religión natural, o sea falsos cristianos.
Gravísimas las afirmaciones siguientes en los textos fundacionales trasncritos ya décadas atrás:
"La religión y la espiritualidad cristiana":
«El hombre, cuando ha descubierto a este Ser superior, necesita conseguir que le sea propicio. Aparece la religión. […]. El hombre levanta un altar allí donde Dios le hace caso. Allí lleva panes, animales y los sacrifica. Piensa: El me dará a cambio otras cosas. […]. Así se ponen algunos sacerdotes» (OR, p. 55); «Todos los religiosos naturales ofrecen a Dios sus obras, esto no es Cristianismo»(1SCR, p. 42); «La espiritualidad cristiana es que los cristianos alaben constantemente a Dios. En la religiosidad natural, no existe esta alabanza, existe el sufrimiento, la resignación, se debe sufrir en esta vida para que uno tenga la recompensa en la otra. La vida es una prueba para recibir después un premio. […]. Esto es herético, totalmente anticristiano» (1ºSCR, pp. 43-44).
Otra diferencia:
«En la religiosidad natural necesitas un sacerdote con su buena sotana que te sirva el culto. […]. En el Cristianismo es otra cosa. Tú te encuentras con Cristo a través de un cristiano. No se trata de ritos» (OR, p. 64). También porque, en los ritos cristianos habría una infiltración de paganismo:
«En la liturgia entran toda una serie de ideas de las religiones naturales: ofrecer sacrificios a Dios para aplacarlo, así, entran en la litúrgia los ritos paganos» (OR, p. 320).
La presencia real
«Lo más importante no está en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, ella está en función de la Pascua» (OR, p. 325). «La Iglesia primitiva no tuvo jamás problemas sobre la presencia real. […]. Cristo es una realidad viva que hace pascua y arrastra a la Iglesia. No es cuestión de migas. […]. Ahora empieza a haber una obsesión con el hecho de que Cristo está presente en el pan y en el vino. […]. La Iglesia católica se vuelve obsesionada respecto a la presencia real. Comienzan las grandes exposiciones del Santísimo Sacramento, pero el pan y el vino no están hechos para ser expuestos porque se estropean. Si Jesús hubiera querido la Eucaristía para permanecer se habría hecho presente en una piedra, que nos se estropea. El pan es para el banquete, para introducirnos en la Pascua. En cambio, desde Trento en adelante, se celebró la misa para consagrar y tener presente a Jesús y meterlo en el sagrario» (OR, pp. 329-330).
«¿Acaso necesita Dios de la Sangre de Su Hijo para aplacarse? ¿Pero qué clase de Dios nos hemos hecho? (OR, pp. 333-334).
«El sacrificio que Dios quiere es nuestro cuerpo porque en el Cristianismo no existen templos. Si no salís de la religiosidad debéis iros de aquí [de la dicha realidad eclesial, ndr], entonces, es necesario salir de la idolatría del templo. […]. La Iglesia está llena de idolatrías, la Iglesia católica está llena de paganismo» (PR, p. 34).
Muy al contrario de todo lo antedicho es la enseñanza constante de la Iglesia y de sus místicos, de uno de los cuales, muerto sin aprobación, recogemos esta enseñanza divinamente dictada :
"Debéis (almas víctimas) estar de rodillas, siempre con los brazos extendidos para recibir y sostener el peso de lo que se os da y que habéis de tener elevado en un continuo ofertorio al Altísimo del que proviene. Recordad que: lo que recibís ha de ser ofrecido a Aquél que os lo da, lo mismo que en la Antigua Ley se ofrecían los sacrificios tomando de lo que Dios había dado: corderos, panales, aceite y manojos de espigas, cosas todas que si existían era porque El habíalas creado. Así también en la Nueva Ley se ofrecen sacrificios. Pero ¿con qué? Con el Cuerpo y la Sangre de Aquél que el Padre os dio: el Cordero santísimo que quita los pecados del mundo y que debe ser ofrecido con los honores que a cosa tan sagrada corresponde, es decir: con manos limpias, pulcras vestiduras, mantel primoroso y preciosa patena.
Y ¿cuáles han de ser los vuestros? Vuestra vida sin tacha y vuestro espíritu que, día a día, debe hacerse más precioso en virtud y vuestro corazón inmolado con el Inmolado.
¡Oh benditos! ¡No lloréis en vuestros sufrimientos! ¡No llores, María amada del Señor, en los tuyos! Esto es lo que ha de hacer que seas amada por El: tus sufrimientos".
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