8.2.22

Los árboles de la Virgen. Significado sin paganismo.

 Como es sabido, la Virgen se ha aparecido en distintos espacios, y a menudo sobre un árbol, o junto a una fuente, o en una cueva, también simplemente entre las nubes. Nos fijaremos aquí en el sentido de que se aparezca en medio de la naturaleza y en especial sobre un árbol, a menudo una encina o un roble (Fátima, Montaigu, Foy, etc.)

Modernamente los estudiosos de la historia de las religiones, surgidos en origen desde el protestantismo, se han apresurado y de alguna manera han conseguido hacer triunfar su explicación al vínculo entre la Virgen y los árboles, como un simple hecho de inescrupulosa estrategia de cristianización, que en esencia sería pervivencia del paganismo. En realidad, siendo ellos paganólogos, fuerzan las aparentes similitudes entre los antiguos cultos arbóreos y la presencia de María en sus apariciones, y la extensión de documentales y programas de misterio han grabado esa interpretación en el común de las gentes, obviando que en ningún momento se ha dado un modelo o estrategia diseñada por la iglesia en ese punto; por ejemplo nada al respecto puede leerse en el organismo histórico de Roma, Propaganda Fide, y lo mismo se silencia por esas fuentes que son gentes sencillas a las que les llega la aparición y que al menos desde tiempos modernos es común todo lo contrario, es decir, la precaución cuando no la condena. La acusación de una gran orquestación acompaña siempre a la pobre Iglesia.

Cierto que la Virgen no se aparece exnovo dentro de las iglesias, pero eso es por su discreción en no quitar un punto a su Hijo que tiene en aquellas su sagrario. Mas históricamente  muchas apariciones han dado lugar a la construcción de santuarios, bajo la advocación mariana, pero a gloria de su Hijo y expresión de la unión de Ambos; y como decimos, Ella no se manifiesta externamente, como es común en las apariciones, en el interior de un recinto de iglesia y cuando lo hace es encima de la iglesia como en Zeitoun, Egipto, sin duda para señalar a todos el lugar "He aquí a Jesús", e impactando a cristianos y musulmanes.

Pero es que tiene además el árbol un enorme significado: a más de ser obra de la sabiduría divina como toda la naturaleza, sobre un árbol fue crucificado Cristo, y la cruz es el nuevo árbol de la vida, como lo fue el del Edén de muerte, la Virgen surge del tronco de Jesé, el Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mambré, la palmera expresa el ímpetu de la Bienamada y sus ramas son símbolo de los mártires, y el justo crece como el cedro del Líbano. Pero a la vez cuando el árbol es símbolo del orgullo el Señor manda cortarlo.

Ver aquí árboles y su significado bíblico

Es en esta lógica que los viejos árboles del paganismo son destruidos por la nueva iglesia, porque se han hecho hábitat del demonio y signo del orgullo pagano. Y como obra original divina no deben servir a la adoración del enemigo de Dios. Son sustituidos benéficamente y han sido famosos numerosos árboles de apariciones, la encina de Fátima, o la Virgen del espino en Burgos, poco famosa pero de profundísimo valor espiritual en sus hechos (ver aquí la mismísima explicación dada por la Virgen), o un árbol como lugar de aparición de una imagen de la Virgen como en Aranzazu (que significa "¿Tú en el espino?").

Además, de la madera de estos árboles se hicieron muchas imágenes e incluso servía como elemento milagroso. Como escribió el jesuita Gumppenberg a mediados del siglo XVII, “la materia barata está, sin embargo, más cerca de la Virgen porque está más cerca de la humildad. Ella quiere que conozcamos esta virtud que ella misma enseña y honra. Gumppenberg y muchos otros de su tiempo insistían en este contraste entre la insignificancia material y formal de estas pequeñas imágenes marianas y su inmenso poder. Además, también defienden la idea de que la naturaleza prevalece sobre el arte, una naturaleza divinamente inspirada y guiada que prescinde de cualquier intervención humana. 

Wichmans, abad de Tongerlo en su Brabantia mariana (siglo XVII) explica muy bien:

"Brabante ha sido capaz de convertir la superstición idólatra, una vez exhibida por el paganismo, hacia los árboles en un verdadero culto religioso a la Madre de Dios: Después, pues, de que nuestros antepasados hubieron llegado al verdadero conocimiento del único Dios, purgando del culto sacrílego de los ídolos esta supersticiosa consagración de los árboles, la trasladaron a la santa religión de la Madre de Dios; y es de allí que hay tantos árboles entonces y ahora en los que se ven y se honran las santísimas imágenes y estatuas de la Madre de Dios. Infinitos milagros, mostrados a los fieles gracias a la ayuda de la Virgen cerca de estos mismos árboles, dan testimonio de lo agradable que fue para Ella".

El roble de la Virgen en Ranne (Francia), vinculado a una niña mártir de la revolución, que murió por no revelar el paradero de un sacerdote refractario. Por cierto se quemó o fue quemado poco después de la foto, y ha sobrevivido ahora con otro aspecto.   





La Virgen de Allouville. Capilla dentro de un roble de 1200 años, el más viejo de Francia.



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