Ha sido muy debatida la consagración sobre Rusia y Ucrania hecha por el actual pontífice. Pero ateniéndonos al texto de las profecías hechas por el Señor a sor Lucía en Pontevedra y la fecha en las que se producen, sólo puede quedar claro lo siguiente:
1º No se consagró Rusia al Inmaculado Corazón de María, para su conversión, habiendo habido un plazo de varios años para hacerlo desde 1929.
2º Se repitió la negativa de Luis XIV a consagrar Francia al Sagrado Corazón, quien tenía que hacerlo evidente con imágenes en banderas y armas.
3º El rechazo del rey francés determinó la pérdida del reino, muerte violenta del sucesor y extensión de la impiedad con persecución religiosa. El rechazo paralelo a la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón produciría paralela y horrible persecución a la Iglesia.
4º La llegada de los castigos a la Francia del siglo XVIII y guerras europeas napoleónicas y a la iglesia del siglo XX con miles de mártires, evidencia que las profecías se han cumplido.
El Señor a sor Lucía le señala el paralelismo entre su Corazón y el de la Virgen, el paralelismo de los rechazos, y el fin del kairós hábil (tiempo propicio de la paciencia divina) para la consagración. Fuera de ese kairós las consagraciones llegan tarde, la que hizo Luis XVI poco antes del cadalso y las hechas por la iglesia, de modo similar al fin de la espera por las vírgenes que no entraron al banquete por no haberse proveído a tiempo de sus lámparas. Además del no kairós, las condiciones no se cumplen (en el caso francés las inscripciones en la milicia, en el caso de la iglesia la petición por la conversión de Rusia), aunque eso sí, aun siendo tarde para las consagraciones el Señor dice que nunca es tarde para recurrir a El y a María en todo otro contexto.

Todas las cautelas que pudieron darse para no consagrar son nada en comparación con sus consecuencias. No querer ser tachados de pietistas en el caso del rey francés, o provocar reacciones negativas de Rusia, aunque se hubieran dado, no son nada comparado con lo ya conocido por todos.
Nuestro
Señor se quejó a la Hermana Lucía por la tardanza de Sus Ministros,
quienes demoraban la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de
María, como había pedido Nuestra Señora de Fátima el 13 de Junio de
1929, dos años y dos meses antes. La Hermana Lucía informó a su Obispo
la importante revelación:
29
de Agosto de 1931. Señor Obispo: Mi confesor me manda que participe a
V. E. lo que hace poco ocurrió entre mí y Nuestro Buen Dios:
estaba pidiendo a Dios la conversión de Rusia, de España y Portugal, me pareció
que su Divina Majestad me dijo:
“Me consuelas mucho pidiéndome la
conversión de esas pobres naciones. Pídelo también a Mi Madre, diciendo
muchas veces: Dulce Corazón de María, sed la salvación de Rusia, de
España y de Portugal, de Europa y del mundo entero.
Y otras veces: Por vuestra Pura e
Inmaculada Concepción, oh María, alcanzadme la conversión de Rusia, de
España, de Portugal, de Europa y del mundo entero.
Participa a Mis Ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del rey de Francia,
en la dilación de la ejecución de Mi Petición, también lo han de seguir
en la aflicción. Nunca será tarde para recurrir a Jesús y a María.”
En otro texto ella escribió: Más tarde, por medio de una comunicación íntima, Nuestro Señor me dijo, quejándose:
“No han querido atender Mi Petición… Al igual que el rey de Francia
se arrepentirán, y la harán, pero ya será tarde. Rusia habrá ya
esparcido sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a
la Iglesia. ¡El Santo Padre tendrá que sufrir mucho!”
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