29.8.22

Comunión en la mano y abandono de la Sagrada Forma por el Señor

En una reunión de oración una monja temporalmente secularizada, reaccionó desabrida ante la mención por una persona de sabiduría de que el Señor abandona la Sagrada Forma, cuando ésta es tomada por los seglares; bien entendido que este decir de la persona de sabiduría era en realidad un decir del Cielo, pues ella actuaba como instrumento místico en aquel momento. 

La religiosa aducía también otro repetido argumento de falso sentido espiritual, de estos tiempos: que Dios es muy grande para detenerse en esas pequeñeces. Pero el supremo argumento que aportaba la religiosa era uno de autoridad: el de un eminente teológo, que defendía que la comunión en la mano estaría justificada como lo está el que un adulto tome por sí mismo el alimento, no simplemente recibiéndolo como ocurre con los niños que no pueden tomar por sí el alimento (olvidando que los ancianos, justo por su edad, también deben recibir el alimento). Pero en realidad, cuando el comulgante toma la Forma es el demonio quien lo hace que a través suyo, (como diciendo yo no recibo, yo cojo), y viene a decirle al Señor cuando extiende la mano: "Yo soy", "lo mismo que tú", cuando toma la Forma, haciendo un leve gesto hacia adelante con ella; pero acto seguido, antes de entrar en la boca, el Señor abandona la hasta entonces Sagrada Forma.

La religiosa no se mostró convencida, pero al final dejó de comulgar en la mano.


 

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