El padre René Laurentin (+2017) es considerado el
principal mariólogo de nuestro tiempo al menos en el campo de las apariciones
marianas. Intervino como perito conciliar en la redacción del contenido mariano
del Vaticano II y sobre todo es autor del magno estudio documental sobre
Lourdes en 8 volúmenes. Además ha dedicado numerosos estudios a distintas
apariciones y a instrumentos videntes. Era tan consultado por los obispos de
todo el mundo que no daba abasto a responderles.
Hay muchas apreciaciones suyas que han suscitado gran
contradicción, pero no sólo por parte de los mismos teólogos que en gran número
rechazan la propia cuestión de las apariciones como digna de estudio. Desde
“dentro” de quienes aprecian las apariciones como fuente de santidad, también hay
muchas objeciones a algunas de las valoraciones positivas de René Laurentin
hacia Medjugorje o la carismática Vasula Ryden, así como objeciones a sus
valoraciones negativas o cuando menos indiferentes, como es Garabandal o el
milagro del cojo de Calanda, milagro portentoso de la Virgen del Pilar del
siglo XVII.

Sobre Medjugorje
No pretendemos hacer un juicio definitivo, faltaría más, pero
René Laurentin se prodigaba en alabanzas a las apariciones de Medjugorge, si
bien, cuando ya esto le provocó problemas serios con grupos y otras jerarquías,
llegó a decir que el suyo era sólo trabajo documental no valorativo.
En Medjugorje hay serios problemas, en varios puntos: muchos de los mensajes muestran si no errores doctrinales, sí formulaciones
humanas, lo que deducimos de la comparación con muchos otros mensajes de
apariciones que proviniendo también de videntes sencillos, muy sencillos,
tienen una grandeza en inteligencia, sublimidad y bondad unido a ser
apasionantes sin salirse una coma de lo que la Virgen podríamos esperar que
dijera, pero que revelan el origen celestial; nada de tópicos incluso los
religiosos; no es esto lo que se aprecia en los mensajes de Medugorje lo que no
es necesariamente culpa voluntaria del vidente, sino que puede confundir su
propia producción de ideas (buenas pero de poca elevación espiritual, no
hablamos de intelectual), con las celestiales.
La presencia dominante de la Renovación carismática en
Medjugorje es otro gran signo dúplice. La Renovación ya estaba en
Medjugorje antes de las apariciones, de la mano de los franciscanos del lugar y
se confirmó; muchos sugieren que todo fue un invento de ellos, pero no puede ser simplemente así, debido a la cantidad de signos no naturales que se han producido. Tiene que haber algo más. Por otra parte numerosos movimientos iniciados desde la Renovación han acabado
mal, en derivas de opresión sectaria, en especial el llamado de Las
Bienaventuranzas, en cuya génesis estuvo sor Emmanuelle Maillard, figura
prominente en las apariciones muy pródiga en viajes, que tuvo el valor de afrontar al régimen
comunista de la época pero que refleja una espiritualidad estoica, muy de “langue du bois”, como dicen los
franceses, que no está en la línea compartida por la diversidad de videntes en contacto genuino con la Virgen.
El Cristo sin cruz de Medgujorje
ajeno por completo a la iconografía sagrada.
Es cierto que los frutos de los que van a Medugorje son muchos, impresionantes incluso, gracias a la contribución de muchos de los sacerdotes que acuden allí y se ponen a confesar; muchos se curan de adicciones y hay curaciones imposibles ciertamente; esto no certifica sin más a todo Medjugorje, pero sirve como plan de choque curativo y de conversión por esta vía que atrae a las personas, movidas por el deseo de curación y de orden en su vida, sin embargo hay que preguntarse por el después, porque los muchos que se inician en Medjugorje buscan perseverar en los grupos carismáticos, cada uno con su líder, a la manera protestante, y es donde se genera la vivencia espiritual pentecostalista, no católica en el fondo y no maternizada según la Virgen. Y es muy significativo que próceres de la renovación carismática, como el fallecido Emiliano Tardiff o el padre Manjackal tuvieron curaciones por medio de la imposición de manos de jóvenes protestantes; las curaciones fueron reales, ocurren también entre los protestantes, ¿pero se está atendiendo a los frutos de una espiritualidad de pseudocatolicismo?
Vitorio Messori, famoso por su libro-entrevista Informe sobre la Fe a Benedicto
XVI cuando era sólo cardenal Ratzinger y mano derecha de Juan Pablo II, informa sobre una creencia que el propio Messori
compartía con René Laurentin, y es que la Virgen no habría estado al principio
de las apariciones, pero sí que habría estado más adelante. Es justo al contrario de lo dicho por las recientes filtraciones de la comisión de expertos formada por obispos y
teólogos y científicos, de ser ciertas, apuntan a que sólo serían probables las 7 primeras
apariciones, no pudiendo concluir nada sobre las siguientes.
Por cierto que Messori a pesar de ser amigo y querer mucho a
Laurentin, se extrañaba de que éste no le diera la menor importancia al gran signo
que fue la restitución por la Virgen de una pierna amputada a un chico, el llamado cojo de Calanda, episodio para Messori de enorme transcendencia con toda clase de pruebas documentales, y conocido por las cortes europeas, por lo cual le
dedicó un libro entero (El gran milagro).
Sobre Vassula Ryden
También entusiasta de esta vidente fue el padre Laurentin. Y
ello a pesar de que en 1995 Ratzinger avisó a todas las diócesis del mundo en
1995 que no debían aceptar a Vassula en su jurisdicción.
Si bien es cierto que hay muchísimos casos de videntes,
inicialmente juzgados mal por la iglesia y que luego fueron santos, como San
Ignacio o santa Teresa, no es el caso de Vassula, por el carácter de confusión
de sus doctrinas, en las que se aprecia también la misma índole de palabras de
corte humano y sobre todo una ekumene sin cabeza entre la ortodoxia y el
catolicismo.
Hay descripciones que hace Laurentin sobre ella que muestran
una clara falla de discernimiento como cuando pone aspectos de sus rasgos
físicos como indicadores de seguridad mística, cuando nada hay más equívoco que el
físico (las apariencias), y cuando justamente los místicos de verdad son rechazados precisamente
porque físicamente son una lástima, por enfermedades, pobreza o simple genética.
Sobre Garabandal
No es que Laurentin sea condenatorio de Garabandal, pero sí se puede apreciar incomprensión. Como lo ha expresado
alguien: "Tengo en mis manos el libro "Apariciones actuales de la
Virgen María" del eminente
mariólogo P. René Laurentin y estoy leyendo por enésima vez el apartado
dedicado a Garabandal (p.242) en el que capto un cierto desánimo del autor con
respecto a estos hechos. Comienza
haciendo referencia a las cuatro notas del obispado santanderino y a la
correspondencia que mantenía con el obispo Puchol, haciendo hincapié en el "carácter
no sobrenatural" y a la "explicación natural" de estos
acontecimientos, conforme a monseñor Puchol al que, según el autor, respaldaba
el cardenal Ottaviani. Continúa con la "retractación espontánea" de
las videntes (que no fue tal) y remata con que "los argumentos negativos
son la falta de transparencia y el anuncio de milagros que no se
cumplieron" concluyendo con este párrafo textual:
"El obispo actual ha sabido calmar la situación. Aunque las
peregrinaciones quedaron prácticamente interrumpidas, ha cambiado los criterios
de prohibición por una acogida amable a los peregrinos (poco numerosos) en los
actos normales de la parroquia, donde evidentemente no se habla de apariciones".
Nada que objetar al gran amor a la Virgen del padre
Laurentin, y a su obra en pro de las apariciones, pero no hay que dejar que la
superimagen de experto en apariciones se imponga como argumento de autoridad
sin más, porque siendo un campo tan vasto no podía tener comprensión de todo, y como él mismo recordaba hasta los santos se equivocan en materia
de discernimiento.
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